Lunes, 12 de junio de 2006
Por J. Manuel Areces

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Estos d?as estoy releyendo la edici?n resumida de la ?Segunda guerra mundial? de Winston S. Churchill, sin lugar a dudas es una lectura amena y despierta importantes alarmas ante la vigencia del tema, especialmente en los dram?ticos tiempos que vive nuestra democracia.

En la primera parte de su libro un Churchill, de una parte historiador, y de otra protagonista, analiza meticulosamente las causas que llevan a los principales dirigentes de la Europa de entreguerras a una pol?tica pacifista y blanda frente a los abusos permanentes del partido nacional-socialista. Lo m?s chocante es la aplastante muestra de oportunidades que tuvieron Francia e Inglaterra para evitar el estallido de la guerra de ra?z y lograr desterrar el totalitarismo de Europa. El problema consisti? b?sicamente en que los lideres de las democracias parlamentarias de la ?poca estaban m?s pendientes de los problemas locales, los intereses electoralistas y de cuidar una imagen de pacificadores populistas que de la paz en realidad, sorprende ver como los mismos complejos han caracterizado a pol?ticos de todas las ?pocas, sorprendi?ndonos igualmente como los partidos populistas-socialistas siempre han utilizado el lenguaje de la paz como medio irresponsable para conseguir votos, pero tambi?n para cosechar amargos conflictos.

Est? permanentemente demostrado que el beneficio pol?tico a corto plazo genera r?ditos a largo de inestabilidad, debilidad, y pobreza. La historia ha demostrado en innumerables ocasiones que el sostenimiento de la paz en nuestra vieja Europa va acompa?ado de la posesi?n de la fuerza (que no de su uso), la raz?n y de firmes convicciones; de esta manera y no de otra se mantiene la paz y la estabilidad, gracias al pulso firme y al imperio de la ley. Puede que a nuestros pol?ticos de hoy igualmente les interese el beneficio a corto plazo, pero no debemos por ello hacer o?dos sordos a las lecciones de la reciente historia europea.

Resulta doloroso observar como un proceso claro y evidente de crecimiento de las fuerzas totalitarias en una Alemania empobrecida por la guerra y machacada por los tratados de Versalles, pudo haberse evitado con simple sentido com?n, en lugar de dejarse llevar por la imposici?n de condiciones inaceptables para un pueblo, con la ?nica excusa de satisfacer el ?nimo de venganza de los ciudadanos de los pa?ses aliados. Francia y Gran Breta?a tuvieron numerosas oportunidades en el ?nterin de los a?os 20 y 30 para favorecer la democracia en Alemania y la estabilidad econ?mica, pero no hicieron nada. Y cuando era tarde, cuando los nazis llegaron al poder, tomaron la postura del avestruz, y en virtud de un pacifismo mal entendido y cobarde permitieron el rearme alem?n, la ocupaci?n de territorios aliados y numerosos delitos contra el derecho internacional, si entrever las consecuencias: que la pacificaci?n hace m?s fuerte al agresor.

La lectura de este libro me ha hecho recordar en numerosas ocasiones la situaci?n de Espa?a, y trazar paralelismos con la actualidad. As? Churchill refiri?ndose a nuestra guerra civil escrib?a: -A finales de julio de 1936 la creciente degeneraci?n del r?gimen parlamentario espa?ol y la mayor fuerza de los movimientos favorables a una revoluci?n comunista o, en su defecto, anarquista, trajo como consecuencia una revuelta militar que se ven?a fraguando hac?a tiempo. Forma parte de la disciplina y del libro de ejercicios de los comunistas, establecidos por el propio Lenin, que los comunistas deben colaborar con todos los movimientos izquierdistas y ayudar a conseguir el poder a los gobiernos constitucionales, radicales y socialistas d?biles, para despu?s debilitarlos m?s y arrebatarles el poder absoluto para fundar el Estado marxista. En realidad, se estaba produciendo en Espa?a una r?plica perfecta del periodo Kerenski en Rusia. La diferencia era que Espa?a no estaba destrozada por las guerras extranjeras.-.

No s? si esto nos suena a algo, el proceso radical impulsado por Zapatero con el objeto de suprimir al Partido Popular del mapa pol?tico, se basa en la alianza con el resto de grupos radicales, revolucionarios, separatistas y totalitarios que campan por nuestras regiones. Zapatero l?der, en mi opini?n, de un partido en el que recala el importante sector de la izquierda moderada nacional, ha roto las reglas del juego bipartidista, que es el que puede proporcionar estabilidad a Espa?a, con el objeto de atraer a los grupos revolucionarios minoritarios a su lado. A cambio de esto ha preferido ceder la estabilidad nacional y nuestra seguridad con el objetivo estrat?gico de obtener el liderazgo de la izquierda en un espectro infinito. Este pacto de tinieblas solo puede obtener dos cosas a la larga. O el fracaso electoral del PSOE, o un largo periodo de inestabilidad pol?tica, gobernado por partidos bisagras, que es lo mismo que la toma del poder desde las minor?as. El problema reside en que estas minor?as son de corte totalitario, que sus postulados no favorecen en nada el bien com?n, a la vista est?n las agresiones a los partidos pol?ticos en las Vascongadas y m?s recientemente el brote de ataques en Catalu?a, amparado, si no liderado, por ERC y el PSC con el benepl?cito de CIU. Si esta situaci?n de agresi?n, inestabilidad e inseguridad jur?dica se mantiene en el tiempo, solo se conseguir? que prosperen grupos menos moderados desde la derecha, que usen los mismos m?todos para defenderse.

As? est?bamos en tiempos del gobierno del Frente Popular durante la segunda Rep?blica. Churchill describe as? este periodo: -Muchas de las garant?as comunes en una sociedad civilizada ya hab?an desaparecido por la penetraci?n comunista en el decadente gobierno parlamentario. Hab?an comenzado a producirse asesinatos por ambos bandos, y la pestilencia comunista hab?a llegado a tal extremo que eran capaces de llevar a sus adversarios pol?ticos a la calle, incluso sac?ndolos de la cama, y matarlos. Ya se hab?an producido muchos asesinatos de este tipo en Madrid y sus alrededores. El momento culminante fue el asesinato de Calvo Sotelo, el dirigente conservador, que correspond?a aproximadamente al tipo de Sir Edward Carson en la pol?tica brit?nica antes de la guerra de 1914. Este crimen fue la se?al para que entraran en acci?n los generales del Ejercito. Hac?a un mes que el general Franco le hab?a escrito una carta al ministro de la Guerra espa?ol dej?ndole claro que, si el gobierno espa?ol no pod?a garantizar el cumplimiento de la ley en la vida cotidiana, el Ejercito tendr?a que intervenir-.

Esta es la visi?n sin pa?os clientes, desde la lejan?a, de la situaci?n espa?ola de aquel entonces por parte de un pol?tico ingl?s, informado, y del que nadie duda sobre la importancia de su participaci?n en la pol?tica mundial y de su visi?n de las cosas.

Churchill describe el periodo correspondiente al primer a?o de la guerra y a?ade, refiri?ndose al heroico episodio del Alc?zar de Toledo: -Los cadetes militares defendieron la escuela del Alc?zar de Toledo con la m?xima tenacidad, y las tropas de Franco, que se abrieron camino desde el sur, dejando tras de s? un rastro de venganza en todos los pueblos comunistas, al final consiguieron liberarlos. Este episodio merece la atenci?n de los historiadores. En esta lucha me mantuve neutral. Naturalmente, no estaba a favor de los comunistas. Habr?a sido imposible, sabiendo que, de haber sido espa?ol, me habr?an asesinado a m?, a mi familia y a mis amigos-.

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Churchill dec?a, refiri?ndose a la vis?n estrat?gica de los Estados Unidos, y un poco criticando a los gobiernos brit?nicos de la ?poca que: -En la guerra y tambi?n en la pol?tica exterior y en otras cosas, se obtienen ventajas cuando, entre numerosas alternativas atractivas o desagradables, se elige el punto dominante-. El Presidente Zapatero a escogido la peor de las alternativas, ?por qu??, pues sencillamente porque sus motivaciones son de partido, ergo electorales, Zapatero no piensa en el bien de Espa?a, bien podr?a aprender de Churchill o de otros pol?ticos que si supieron hacer, Aznar incluido, escogiendo alternativas desagradables pero que proporcionan a la larga estabilidad y grandeza al pa?s. A nadie le apetec?a enviar tropas a Irak, y a Aznar menos, pero la responsabilidad de los estadistas es buscar el punto dominante, aun siendo desagradable la alternativa escogida, el beneficio estrat?gico es evidente. Zapatero se ha decantado por adquirir el punto dominante a costa de debilitar a Espa?a y de liquidar al oponente, el no cree en Espa?a ni en el bien com?n, sino solo en su beneficio personal y partidario, y en su imbecil e ignorante idea sectaria de una Espa?a plurinacional de izquierdas.

Desgraciado es tener por Presidente a un bobo solemne, pero a?n m?s desgraciado es que sea un irresponsable y un desaprensivo. Los experimentos redentoristas de la idea republicana pueden ser discutibles e incluso aceptables, al fin y al cabo el pueblo decide que formula de gobierno desea para s?, pero lo que no puede ser es que volvamos a un sistema totalitario, cargado de una ideolog?a determinista y arcaica, basada en mentiras y falacias, cuyo fin es imponer un pante?smo estatal en medio de un mundo civilizado, suprimiendo la libertad individual y civil. Zapatero debe entender que nadie est? por encima del imperio de la ley, que no se puede poner en juego la paz y la estabilidad social por intereses mezquinos, y mucho menos permitir, y hasta favorecer, desde una dial?ctica sectaria y de clan, el acoso y la agresi?n al adversario; eso no es democracia se?or Zapatero, eso es totalitarismo y barbarie marxista.
Publicado por man1968 @ 22:13
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Comentarios
Publicado por LosCorreosPatrios
Martes, 13 de junio de 2006 | 9:01
No aparecen las citas de Churchill... Jor... Llorica
Un saludo patrio, caballero
www.lcptv.blogspot.com Mira el v?deo de los republicanitos. ?Qu? menos que doblar la bandera nacional y dejarla reposar en el suelo! Ni eso...
Lo dicho, la democracia en peligro (acojonante lo del PP en Catalu?a)