Viernes, 28 de abril de 2006
Arturo P?rez-Reverte

reproducido por su inter?s de: El semanal, 9 de febrero de 2003

Llueve a ratos, y Madrid est? fr?o y desapacible. Pasan paraguas al otro lado del escaparate de la librer?a de mi amigo Antonio M?ndez, el librero de la calle Mayor. Estamos all? de charla, fumando un pitillo rodeados de libros mientras Alberto, el empleado flaco, alto y tranquilo, que no ha le?do una novela m?a en su vida ni piensa hacerlo -?ni falta que me hace?, suele gru?irme el cabr?n- ordena las ?ltimas novedades. En ?sas entra un chico joven con una mochila a la espalda, y se queda un poco aparte, el aire t?mido, esperando a que Antonio y yo hagamos una pausa en la conversaci?n. Al fin, en voz muy baja, le pregunta a Antonio si puede dejarle un curr?culum. Claro, responde el librero. D?jamelo. Y entonces el chico saca de la mochila un mazo de folios, cada uno con su foto de carnet grapada, y le entrega uno. Muchas gracias, murmura, con la misma timidez de antes. Si alguna vez tiene trabajo para m?, empieza a decir. Luego se calla. Sonr?e un poco, lo mete todo de nuevo en la mochila y sale a la calle, bajo la lluvia. Antonio me mira, grave. Vienen por docenas, dice. Chicos y chicas j?venes. Cada uno con su curr?culum. Y no puedes imaginarte de qu? nivel. Licenciados en esto y aquello, cursos en el extranjero, idiomas. Y ya ves. Hay que joderse.

Le cojo el folio de la mano. Fulano de Tal, nacido en 1976. Licenciado en Historia, cursos de esto y lo otro en Par?s y en Italia. Tres idiomas. Lugares, empresas, fechas. Cuento hasta siete trabajos basura, de ?sos de tres o seis meses y luego a la calle. Miro la foto de carnet: un apunte de sonrisa, mirada confiada, tal vez de esperanza. Luego echo un vistazo al otro lado del escaparate, pero el joven ha desaparecido ya entre los paraguas, bajo la lluvia. Estar?, supongo, entrando en otras tiendas, en otras librer?as o en donde sea, sacando su conmovedor curr?culum de la mochila. Le devuelvo el papel a Antonio, que se encoge de hombros, impotente, y lo guarda en un caj?n. ?l mismo tuvo que despedir hace poco a un empleado, incapaz de pagar dos sueldos tal y como est? el patio. Antes de que cierre el caj?n, alcanzo a ver m?s fotos de carnet grapadas a folios: chicos y chicas j?venes con la misma mirada y la misma sonrisa a punto de borr?rseles de la boca.

Espa?a va bien y todo eso, me digo. La puta Espa?a. De pronto la tristeza se me desliza dentro co mo gotas fr?as, y el d?a se vuelve m?s desapacible y gris. Qu? estamos haciendo con ellos, maldita sea. Con estos chicos. Antonio me mira y en ciende otro cigarrillo. S? que piensa lo mismo. En qu? estamos convirtiendo a todos esos j?venes de la mochila, que tras la ilusi?n de unos estudios y una carrera, tras los sue?os y el esfuerzo, se ven recorriendo la calle repartiendo curr?culum en los que dejan los ?ltimos restos de esperan Licenciados en Historia o en lo que sea, ocho, a?os de EGB, cinco de formaci?n profesional, cursos, sacr?ficios personales y familiares para aprender idiomas en academias que quiebran y te dejan tirado tras pagar la matr?cula. Indefensi?n, trampas, ratoneras sin salida, empresarios sin escr?pulos que te exprimen antes de devolverte a la calle, pol?ticos que miran hacia otro lado o lo adornan de bonito, sindicatos con m?s demagogia y apoltronamiento que verg?enza. Trabajos basura, desempleos basura, curr?culums basura. Y cuando el milagro se produce, es con la exigencia de que est?s dispuesto a todo: puta de taller, puta de empresa, boca cerrada para sobrevivir hasta que te echen; y si tienes buen culo, a ser posible, deja que el jefe te lo sobe. A?n as?, chaval, chavala, tienes que dar las gracias por los cambios de turno arbitrarios, los fines de semana trabajados, las seiscientas horas extras al a?o de las que s?lo ochenta figuran como tales en la n?mina. Y si encima pretendes mantener una familia y pagar un pisa date con un canto en los dientes de que no te sodomicen gratis. Flexibilidad laboral, lo llaman Y gracias a la flexibilidad de los cojones se han generado, dice el portavoz gubernamental de turna tropecientos mil empleos m?s, y somos luz y fan de Europa. Guau. Gracias a eso, tambi?n, un chaval de veintipocos a?os puede disfrutar de la excitante experiencia de conocer ocho empleos di chichinabo en tres o cuatro a?os, y al cabo verse el la calle con la mochila, busc?ndose la vida bajo 1, lluvia. Partiendo una y otra vez de cero. Flexibilidad laboral. Redi?s. Cu?nto eufemismo y cu?nta mierda. A ver qu? pasa cuando, de tanto flexionarlo, se rompa el tinglado y se vaya todo al carajo, y en vez de curr?culums lo que ese chico lleve en la mochila sean c?cteles molotov.
Publicado por man1968 @ 1:20
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