Jueves, 27 de abril de 2006
Por: J. Manuel Areces de ?vila

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Mucho se habla en los ?ltimos tiempos de la sociedad civil y su importancia en democracia. Obviamente es ?nicamente en democracia donde un conglomerado de organizaciones surgidas de la sociedad pugnan, generalmente con los gobiernos, por la defensa de un sector determinado o una serie de derechos en concreto.

As? las llamadas organizaciones no gubernamentales son agrupaciones de ciudadanos en defensa de un ideario colectivo. L?gicamente cada naci?n tiene su problem?tica interna y dichas asociaciones se forman al albur de esta problem?tica nacional. Tambi?n existen organizaciones multinacionales o globales que se ocupan de tem?ticas m?s universalistas, como es el caso de la ecolog?a (Greenpeace), los derechos humanos (amnist?a internacional) etc.

Ocurre que dependiendo del pa?s unas organizaciones est?n m?s o menos primadas o favorecidas por su gobierno, dependiendo de las coincidencias ideol?gicas, quiz?s con la salvedad de EE.UU. donde para estas cosas son bastante liberales, y dichas organizaciones entienden que para mantener pura su ideolog?a y fines, deben financiarse en el sector exclusivamente privado.

En el caso de Espa?a, que m?s directamente nos ata?e, la sociedad civil est? tradicionalmente muy mediatizada por una serie de estigmas, tanto hist?ricos como pol?ticos y organizativos.
Los pol?ticos espa?oles y la ciudadan?a en general conservan un sistema estatalista, que ni con la democracia se ha superado, cierto es que este es un problema muy europeo, pero en lo que nos ata?e, viene a suponer que dicho sistema; carece de las libertades necesarias, para que las organizaciones que agrupan a la sociedad civil, se desarrollen convenientemente y posean la fuerza que requieren. Me explico; Sociedad civil y Estado son por definici?n dos conceptos antag?nicos, en mi modesta opini?n, o deber?an serlo. Sin embargo, la sociedad espa?ola gira entorno al estado y sus ramificaciones.

Existe una separaci?n cada d?a m?s importante entre la casta pol?tica, la funcionarial y el resto de la sociedad (a la vista est?n las encuestas y el cada d?a m?s elevado grado de abstenci?n electoral). De esta manera el estado ordena todos los aspectos de la vida social y los administra. Esta es nuestra realidad y podemos encontrar ejemplos por doquier. Hemos vivido cuarenta a?os en un estado autoritario, tras superar la guerra civil el estado se ocupaba de la reconstrucci?n nacional, y ordenaba todo en la vida de los espa?oles, posteriormente y con la llegada de la democracia, la sociedad no supo romper con el estado en determinados ?mbitos y este continu? ordenando la vida nacional.

As?, parad?jicamente, el estado crea problemas y los soluciona, la sociedad encuentra carencias y demanda soluciones al estado, esta es la realidad espa?ola del siglo XXI. Temas como la vivienda, el empleo, comercio exterior, cultura, educaci?n, etc; son dirigidos por el estado, en segundo grado las ONG act?an como subsidiarias aplicando los fondos y pol?ticas estatales en determinadas cuestiones. Las c?maras de comercio por poner un ejemplo, desarrollan sus programas de trabajo al albur de las convocatorias anuales de subvenci?n que lanzan las distintas administraciones, de hecho muchas de estas c?maras est?n gobernadas por pol?ticos o amigos de estos.

As?, las principales ONG del pa?s son los partidos pol?ticos. De esta manera encontramos militantes de un partido en asociaciones vecinales, ecologistas, culturales, etc. Y estos militantes terminan respondiendo en sus actos a la pol?tica general que dicta el partido. El partido asimismo gobierna en ayuntamientos, diputaciones, comunidades aut?nomas o en el gobierno nacional, de tal manera que la pol?tica partidaria y la distribuci?n-asignaci?n de fondos para las ONG empieza y termina siempre en el partido. Esto significa, con toda claridad, que el partido decide sobre todos los ordenes de las vidas de los ciudadanos, y dado que estos partidos no tienen listas abiertas, ni democracia interna; podemos concluir en que poca libertad existe fuera de lo pol?ticamente correcto.

Evidentemente la mayor parte de la culpa podemos dejarla caer en la ciudadan?a, dado que en este pa?s los que deciden en ultima instancia son los ciudadanos, pero el pesebrismo institucional ha calado con tal fuerza en nuestras vidas que pocas actividades pueden realizarse al margen de la subvenci?n. Cierto es que la libertad cuesta, y exige un precio, pero la libertad significa poder; poder para decidir y para hacer, poder para equivocarse o acertar. La sociedad no es culpable de haberse criado en un sistema estatalista, pero si lo es de no demandar soluciones y de no mojarse en buscarlas.

Es sencillo, cada vez que tengamos un problema no podemos acudir a pap? estado, pues limitamos nuestras libertades a favor del partido gobernante. Romper con una tradici?n de siglos de limosner?smo es dif?cil, pero; si deseamos vivir en una naci?n moderna y con futuro, debemos cambiar.
En primer lugar debemos asumir que cuanto m?s pidamos al estado, mayores impuestos nos recaudar?, lo cual ir? en detrimento de nuestra capacidad adquisitiva, y por ende en nuestra libertad de decidir.

Trabajamos por un salario o beneficios empresariales, de los cuales gran parte se van en impuestos directos o indirectos, estos impuestos los manejan los pol?ticos, distribuy?ndolos en nuestro nombre a su antojo. ?Cu?ntas veces no hemos quejado de los gastos en comilonas, de los viajes innecesarios, de las plaquitas, los coches oficiales, y de la ineficacia de muchos funcionarios?. Bien pues la culpa es nuestra, los pol?ticos hacen por orden nuestra. No conozco a ning?n pol?tico tan valiente como para oponerse al deseo generalizado y las demandas de una mayor?a de electores, dado que el pol?tico com?n destaca por disponer de pocas ideas originales, vive pendiente de encuestas, es decir de nuestra opini?n, A DIARIO.

Precisamos un cambio. Este cambio en el eje del poder no supone que ahorremos en nuestro presupuesto, al menos inicialmente, sino que paguemos menos impuestos por determinadas cosas y que decidamos individualmente que hacer con ese dinero, al leer esto m?s de un pol?tico podr?a echarse a temblar, pues no debe, pues en el fondo la soluci?n es buena para ellos tambi?n.

Podemos comenzar con peque?as cosas, ya que no es cuesti?n de cerrar la seguridad social, por ejemplo podemos comenzar con los fondos destinados a la iglesia o fines sociales, ?recuerdan esa casilla en la declaraci?n de la renta?. Supongamos que se nos exime de destinar esa cantidad ?qu? pasar?a?: NADA.
Los espa?oles en una gran mayor?a ya destinamos fondos privados a financiar ONG fuera de nuestros impuestos. Entonces, ?qu? sentido tiene pagar ese concepto?, y, ?qu? cambiar?a?. Solo cambiar?a una cosa, el estado no destinar?a fondos a las ONG que quiera favorecer, nosotros tendr?amos la libertad de decidir. Claro que el pol?tico de turno dir?a que estar?amos perjudicando a alg?n fin social,: MENTIRA; los ?nicos perjudicados ser?an: el pol?tico de turno que dirige dichas actividades y la recua de funcionarios adscritos a la gesti?n de dicho dinero. ?Quien ganar?a con esto?: Las ONG, por ende los ciudadanos y los destinatarios de sus actividades sociales. Cierto que las ONG lanzar?a una parte importante de sus actividad a publicitar sus programas y a demandar sus fondos a la sociedad y no al estado (es decir; comenzar?an a competir entre ellas), pero; ?No lo est?n haciendo ya?.

A largo plazo el pol?tico ganar?a, pues el absoluto control de la vida diaria del pa?s hace que no pueda tener respuestas ni soluciones para todo. Lo s? de buen grado, he trabajado con ayuntamientos y conozco la problem?tica de administrar un presupuesto finito para miles de demandas de lo m?s dispar.

Los m?s perjudicados por vivir en un estado donde las libertades civiles sean fuertes y el estado peque?o pero eficaz son algunos pol?ticos, funcionarios y trabajadores subsidiarios que tendr?an que recolocarse en otras actividades. Pero un sistema civil fuerte crea oportunidades para esas personas, el sistema actual es un enga?o, y lo peor nuestra sociedad est? corrupta. Somos corruptos porque aceptamos la limosna y callamos. ?Quien no quiere que su hijo sea funcionario?, ?quien no desea un carguito en una empresa o fundaci?n p?blica?, ?o una prejubilaci?n de minero?. Nuestro estado es car?simo y poco eficaz, vivimos pendientes de que el padre estado lo solucione todo y no es posible.

Es un error pensar que el estado nos subvenciona una actividad, nosotros nos subvencionamos, simplemente hacemos que nuestro dinero de m?s vueltas antes de regresar, y que por el camino se quede un porcentaje para pagar al que decide devolv?rnoslo, esa es la cruda realidad.

La libertad cuesta, es un bien preciado, pero su posesi?n nos ofrece un futuro m?s halag?e?o que el de un estado enorme, que parece que cualquier d?a estallar? por los cuatro costados. Una ?ltima ventaja; si nuestros fondos son mal gestionados por el presidente de la comunidad de vecinos; es m?s sencillo, eficaz y barato llevarle a juicio que a un pol?tico o funcionario, piensen en ello.
Publicado por man1968 @ 21:35
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