Viernes, 21 de octubre de 2005
En Lobos Solitarioa reproducimos las columnas publicadas por Arturo P?rez-Reverte en "El Semanal".

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Al hilo de lo que escrib?a la semana pasada sobre la responsabilidad de la derecha y de la izquierda en el desmantelamiento de la vieja palabra Espa?a, no creo, como algunos cenizos, que tanta bazofia pol?tica nos lleve de nuevo al a?o 36. Vivimos demasiado bien como para pegar tiros en las trincheras de la Ciudad Universitaria. Si hubiera bronca, la gente se echar?a a la calle, en efecto; pero para comprobar si le hab?a pasado algo a su coche. El estallido, cuando llegue, vendr? de las grandes bolsas de inmigraci?n marginal desatendidas socialmente, y de los conflictos irreparables que ?stas generen. Pero otra guerra civil no es el problema. Y a lo mejor de ah? viene el problema: de que ya no es un problema.

Lo que nos espera es el desmantelamiento ruin de la convivencia. Ego?smo. Insolidaridad. Atentos a las necesidades del negocio, a los socios y a la clientela, y a fin de salvar el pellejo legislativo, algunos imb?ciles han decidido que la Espa?a que conocemos desde hace quinientos a?os est? mal construida, que Isabel de Castilla y Fernando de Arag?n no captaron la esencia del asunto, y que la ?nica v?a hacia una Espa?a feliz y aut?ntica es la liquidaci?n del Estado y su sustituci?n por una confederaci?n de naciones y nacioncillas donde cada perro se lama con sonoros leng?etazos su cipote. Esos cinco siglos de error hist?rico, el partido en el gobierno est? dispuesto a despacharlos en una legislatura, sin despeinarse. Pero no creando antes las condiciones adecuadas ??sa ser?a una opci?n pol?tica tan respetable como cualquier otra?, sino imponiendo primero el concepto, v?a art?culo catorce, y luego dejando que la realidad se adapte, retorci?ndose como pueda, al esquema general. Como ven, hablamos de pol?tica de alto nivel al m?nimo costo. Y luego, a la hora de reclamar da?os y perjuicios, a saber d?nde estar? cada cual. Con el maestro armero.

De cualquier modo, el sistema tiene un grave inconveniente: necesita hacer a la derecha culpable de lo que se pretende destruir. Por eso al partido en el gobierno no le preocupa que, de paso, toda la memoria hist?rica, toda la cultura, todo cuanto es patrimonio com?n y vertebra la unidad nacional de la verdadera naci?n, la espa?ola, se vaya a mamarla a Parla. Son da?os colaterales. El precio a pagar, argumentan los g?nsteres que se frotan las manos dispuestos a beneficiarse de la subasta. Y mientras, los aprendices de brujo, enredados en un c?ctel de probetas y l?quidos de cuyos efectos no tienen la menor idea ?entre otras cosas porque no han le?do un libro de Historia en su puta vida?, proponen sustituir quinientos a?os de unidad y otros dos mil quinientos de memoria b?blica, grecolatina, ?rabe, mediterr?nea y europea, la Espa?a perfectamente definida y real, por una cultureta descafeinada y mierdecilla, por lo socialmente correcto que permite ara?ar votos de buen rollito, por la soplapollez de dise?o que tanto llena la boca, en foros multiculturales y otras demagogias, a tanto ministro y a tanta ministra.

Hay algo que algunos no perdonaremos nunca a la presunta izquierda de este pa?s desgraciado: que con su miop?a y su mezquindad haya cedido a la derecha el monopolio de la palabra Espa?a. En vez de limpiar los s?mbolos y las palabras contaminadas por el franquismo, a la izquierda le convino siempre que la engre?da derecha siguiera usurpando palabras como patria y bandera nacional, y que se reafirmara como supuesto centinela de los valores tradicionales, de la memoria hist?rica, que es la m?dula de cualquier naci?n seria. Ignoro las veces que Felipe Gonz?lez pronunci? la palabra Espa?a siendo presidente. Pocas, desde luego. O ninguna. En cuanto a Rodr?guez Zapatero, cada vez que lo hace, me pongo a temblar. Esa Espa?a suena ahora a pasteleo coyuntural. A chanchullo de taberna.

Y ?se es el verdadero problema. El pudrimiento de ciertas palabras y los treinta siglos que simbolizan: tres mil a?os de extraordinaria herencia dilapidada por izquierdas y derechas incapaces de comprenderla y de conservarla. ?sa es la maldici?n hist?rica ?la misma Historia que en los colegios y universidades nos niegan y borran? de esta tierra desgraciada donde, cada vez que algo bueno levanta la cabeza, hay innumerables hijos de puta ?reyes idiotas, validos arrogantes, curas fan?ticos, generales matarifes, pol?ticos miserables? que, guada?a en mano, siguen dispuestos a cercenar la esperanza.
Publicado por man1968 @ 10:30
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Publicado por LosCorreosPatrios
Viernes, 21 de octubre de 2005 | 12:25
Somos muchos los que pensamos que nos est?n robando Espa?a, tanto las derechas como las izquierdas. No nos dejan ser lo que somos en etse constante proceso de construcci?n que nunca acaba. ?Hasta cu?ndo?