Jueves, 22 de septiembre de 2005
REPRODUCIDO POR SU INTERES EL ARTICULO PUBLICADO POR ALBERTO ACEREDA EN GEES


La izquierda millonaria y la pobreza
Por Alberto Acereda
Colaboraciones n? 579 | 22 de Septiembre de 2005


Aunque s?lo sea por respeto a los diez millones de espa?oles que votan a la derecha liberal-conservadora y que asisten perplejos a la inoperancia verbal y comunicativa del Partido Popular, vale la pena exponer aqu? algunas ideas sobre un asunto permanentemente en boca del socialismo gobernante: la lucha contra la pobreza. No resulta muy dif?cil desmontar la errada argumentaci?n de estos nuevos ricos socialistas sobre los modos de erradicar la pobreza, sobre todo en estos d?as de pomposo trasiego diplom?tico por los pasillos de Naciones Unidas. A excepci?n de unos pocos miembros de la derecha pol?tica espa?ola, la mayor?a de sus l?deres siguen acomodados en sus asientos ejerciendo mal, o s?lo a medias, el papel de oposici?n. Resulta lamentable que a no ser por un par de medios de comunicaci?n y algunos grupos de estudio verdaderamente entusiastas (aut?nticos sostenedores del ideario liberal-conservador en Espa?a) no exista hoy en la derecha pol?tica espa?ola un deseo claro de recuperar el gobierno de Espa?a a trav?s de la necesaria batalla de las ideas.

Planteamientos previos

No por com?n deja de ser contradictorio el observar a tantos pol?ticos de las izquierdas hablar sobre ?el problema de la pobreza?, los modos de erradicarla y las v?as para ?la justa redistribuci?n de la riqueza?. En el caso de Espa?a, se trata casi siempre de pol?ticos que ?bajo la etiqueta de un partido de ra?z ?socialista? y ?obrero?- viven, visten y calzan como aut?nticos capitalistas. Estos disfrazados servidores p?blicos aparentan velar por el bien del pueblo pero disfrutan de excelentes viviendas y comen en los mejores restaurantes. Estos caballeros andantes de las izquierdas empanadas en ?socialdemocracia? son anticapitalistas de boquilla: de los de lanza en traje Armani, adarga nueva, roc?n engordado en 4X4 y galgos de Ralph Lauren. Son, en fin, los nuevos hidalgos cervantinos reinventados en el cuarto centenario del Quijote, defensores ahora de la pobreza, causada ?seg?n ellos- por el liberalismo econ?mico y el capitalismo ego?sta norteamericano, o por el invento del ?neoliberalismo?. Estos pol?ticos-actores representan a su vez ?y por seguir con la alegor?a barroca- una incompetente versi?n calderoniana de El gran teatro del mundo. Como miembros de esa compa??a teatral de la izquierda millonaria, cumplen su papel y gesticulan sobre el escenario sus lamentos sobre la gran pobreza en el mundo. La ?ltima representaci?n tuvo lugar en Nueva York, en la reciente cumbre de l?deres mundiales de la Organizaci?n de Naciones Unidas.

El presidente del Gobierno de Espa?a, el socialista Jos? Luis Rodr?guez Zapatero, particip? en la llamada Cumbre de L?deres de la Iniciativa contra el Hambre y la Pobreza, junto al Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, y los l?deres de algunos otros pa?ses. El discurso de Zapatero ante la Asamblea General de la ONU ejemplifica la visi?n demag?gica y siempre pesimista, su permanente tic antiamericano y la confusi?n reinante su Partido Socialista Obrero Espa?ol (organizaci?n pol?tica as? llamada que no tiene nada de obrera y cada vez menos ya de espa?ola). Lo peor no es que Zapatero y su compa??a teatral repitan en el escenario los mismos mon?logos, sino que al carecer de apuntador y direcci?n real, pretenden esconder ante el mundo la realidad de su capitulaci?n al terrorismo y su patada a la unidad de Espa?a recogida en la Constituci?n. Desde su ceguera pretenden, sin embargo, dar lecciones al mundo y, en especial, a Estados Unidos sobre c?mo solucionar el terrorismo y la pobreza.

Se explica as? que en la vida pol?tica espa?ola, una de las circunstancias m?s lamentables es la contradicci?n entre lo que predican sus pol?ticos y lo que luego hacen. Hemos dicho ya que la acomplejada derecha espa?ola est? siendo incapaz de usar argumentos claros y convincentes para ejercer como oposici?n frente a la escler?tica alianza de izquierdas y grup?sculos secesionistas que configuran el gobierno. La entusiasta y amplia base social de la derecha en Espa?a apenas halla en boca de sus representantes pol?ticos una clara exposici?n te?rica y pr?ctica de los principios claves del ideario liberal-conservador. En acomplejada carrera hacia el ?centro?, la derecha espa?ola sigue anestesiada a?o y medio despu?s por la infamia en torno al 11-M. Si a eso a?adimos que algunos de sus propios miembros pol?ticos est?n corrompiendo internamente ?desde Madrid a Barcelona- los valores fundamentales de esa misma derecha, no es dif?cil entender el actual debacle pol?tico y el desconcierto ideol?gico en la Espa?a de hoy.

En este paisaje de sombras, las izquierdas y los separatismos se frotan las manos y persisten en su h?bil artima?a basada en el demag?gico di?logo y el inexistente talante sobre temas tan importantes como el terrorismo o ?lo que aqu? nos ocupa- la pobreza. Son los signos inequ?vocos del per?odo y del gobierno m?s vacuo e inoperante de la historia pol?tica espa?ola moderna y contempor?nea. Es as? como estas izquierdas que se llaman espa?olas sestean, disfrutan de los logros econ?micos alcanzados por la derecha y hacen suya la pujanza econ?mica realizada en los a?os del gobierno liberal-conservador de Jos? Mar?a Aznar. Es as? tambi?n como estos nuevos ricos nadan en la abundancia del capitalismo mientras lo atacan y lo manipulan bajo falsa caranto?a fraternal hacia la pobreza. Es as? que los soportes medi?ticos socialistas aumentan sus ingresos, acaparan los medios de comunicaci?n, rebosan antiamericanismo y tergiversan los hechos hasta cotas pasmosas.

Lo que queda de Espa?a camina hacia el ecuador de una legal (que no leg?tima) legislatura pol?tica que tiene al Gobierno de Espa?a secuestrado por los secesionismos antiespa?oles y las imposiciones del terrorismo a los vates socialistas. Espa?a vive una legislatura en la que impera la falta de ideas, la ausencia de talento en todo tipo de iniciativas gubernamentales ?si es que las hay- y en todas las formas de construcci?n de proyectos que apunten al futuro y al bienestar de todos los espa?oles. Cuando Espa?a sale al exterior, el vac?o de ideas no puede esconderse y, cuando menos, sonroja. El tema de las soluciones para erradicar la pobreza ejemplifica otra de las farsas del socialismo y la hipocres?a de las izquierdas millonarias.

De lo que las izquierdas dicen sobre la pobreza

Los espa?oles han tenido la oportunidad de ver en acci?n por Nueva York a su m?ximo representante pol?tico, acompa?ado de su Ministro de Exteriores, Miguel ?ngel Moratinos y la secretaria de Estado de Cooperaci?n, Leire Paj?n. Digamos antes que no deja de ser curioso que sea la ONU precisamente el foro de di?logo sobre esta lucha contra el terrorismo y la pobreza. En primer lugar, por tratarse de una organizaci?n cuya c?pula y cuyos l?deres han protagonizado el mayor esc?ndalo de corrupci?n internacional bajo el corrupto programa de ?Petr?leo por Alimentos?, enriqueci?ndose a costa de un dinero que deb?a ir a ayudar a paliar la pobreza en Irak. Meses despu?s entendemos la magnitud del esc?ndalo y el hecho de que fueron precisamente los pa?ses m?s antiamericanos y m?s opuestos a Washington en la Guerra de Irak los que aparecen justamente con m?s conexiones en dicho esc?ndalo y en la malversaci?n de fondos.

En segundo lugar, es lamentable que la ONU siga siendo una organizaci?n que ampara a l?deres de pa?ses que sonr?en o cobijan al terrorismo, que empobrecen a su poblaci?n y que se sostienen en el uso continuado del terror y la tiran?a. Es incomprensible que un antiguo terrorista como Mahmud Ahmadineyad tenga voz en la ONU como presidente electo de Ir?n, tras haber sido identificado por varias personas como uno de los secuestradores de los rehenes norteamericanos en Ir?n hace veinticinco a?os. Ni que decir tiene que el tal Ahmadineyad aparece siempre calificado en los medios de comunicaci?n como ?ultraconservador?, en esa man?a permanente de las izquierdas medi?ticas por invalidar el vocablo ?conservador?. Que a un individuo de pasado tan turbio como este terrorista se le haga un espacio en el foro de la ONU confirma lo que hace ya alg?n tiempo dimos en calificar en otro lugar como el falso mito de Naciones Unidas.

La vergonzosa falta de acuerdo sobre la definici?n del concepto "terrorismo" en el seno de la ONU es un insulto a la inteligencia. S?lo ha habido un l?der mundial ?George W. Bush- el que ha tenido la valent?a de hacer referencia a la corrupci?n y los desmanes de la ONU por falta de transparencia en el seno de su direcci?n. Terrorismo y pobreza, como bien plante? Bush en su discurso, tienen una relaci?n de vasos comunicantes. A mayor terror, mayor pobreza. A mayor libertad, m?s riqueza. A menos tiranos como Sadam Husein, menos pobreza en Irak. Lo mismo cabr?a aplicar a los pa?ses donde hallamos tiranuelos de machete como Hugo Ch?vez ?otro ilustre de la ONU-, Fidel Castro o Robert Mugabe, por citar s?lo a unos cuantos de los santones respetados por las izquierdas internacionales. Si Zapatero realmente creyera en la lucha contra la pobreza, jam?s habr?a sacado las tropas espa?olas de Irak. Si Zapatero confiar? plenamente en la lucha sin cuartel contra el terrorismo, jam?s deber?a haber capitulado a las imposiciones de los amigos de los terroristas.

Es as? como el socialismo que se llama ?espa?ol? no ha contribuido para nada a la erradicaci?n de la pobreza, y menos a?n al fin del terrorismo (arrinconado como estaba en 2004 tras ocho a?os de gobierno liberal-conservador en Espa?a). As? se explica que Zapatero y su sistema judicial sonr?an a grupos comunistas ligados al terror y que se le aplauda desde los sectores m?s vergonzosamente ligados al terrorismo mundial, tanto el isl?mico como el aberchale pasando por las tiran?as caribe?as m?s nefastas: las mismas que empobrecen a sus pueblos mientras sus l?deres ? Ch?vez y Castro, por ejemplo- gozan de millonarias cuentas bancarias a costa del trabajo de sus empobrecidos ciudadanos.

El antiamericanismo del (des) gobierno socialista en Espa?a resulta tan negativo para la ciudadan?a como la claudicaci?n ante el terror y las hip?critas soluciones a la pobreza mundial. Mientras Estados Unidos en boca de su presidente abogaba en la ONU por el incremento de la legalidad democr?tica en el llamado Tercer Mundo y ofrec?a propuestas concretas como la supresi?n de los aranceles comerciales, el presidente Zapatero reconoci? estar firmemente comprometido con la declaraci?n pol?tica adoptada el d?a anterior en la misma ONU en el marco de lo que se conoce como la ?Alianza contra el Hambre?. Esta alianza, hay que apuntarlo, fue promovida por el Presidente Lula da Silva, el mismo ex-sindicalista cuya administraci?n en el gobierno brasile?o ha sido recientemente puesta en solfa por grav?simos casos de corrupci?n. En todo caso, y al calor de Lula, para Zapatero la cuesti?n est? en establecer ?nuevas v?as de financiaci?n y desarrollo?, con el consiguiente incremento de Ayuda Oficial al Desarrollo que saldr? del dinero de los impuestos del contribuyente. Zapatero demostr? otra vez una sublime habilidad para rodearse de los l?deres m?s incompetentes y apoyarlos con iniciativas y con ideas que son las mismas por vac?as, viejas y fallidas: las propuestas de elevaci?n de nuevos impuestos y m?s gastos gubernamentales.

Zapatero propuso como idea central que para reducir la pobreza en el mundo deb?an reducirse los costes de env?o de las remesas que hacen los inmigrantes a sus pa?ses de origen y se?al? tambi?n como fundamental el facilitar el acceso a microcr?ditos de las familias receptoras, as? como campa?as de sensibilizaci?n para que se invierta con esos recursos. Como nuevo ejemplo de esta izquierda espa?ola tan solidaria, Zapatero anunci? que Espa?a aportar? 240 millones de d?lares en los pr?ximos veinte a?os para el proyecto de la ?Alianza Global para Vacunas e Inmunizaci?n?. Record? tambi?n que Espa?a estaba adoptando medidas en materia de deuda externa, participando de forma activa en las iniciativas de condonaci?n de deuda, proyectos de cambio de deuda por inversiones p?blicas en ?reas para la educaci?n, el medio ambiente o infraestructuras.

Entre los objetivos, el l?der socialista apunt? la duplicaci?n de la Ayuda Oficial al Desarrollo en cuatro a?os. Seg?n Zapatero, Espa?a pretende aportar a la solidaridad con los m?s necesitados el 0,7% de la riqueza nacional en 2012. Zapatero se reuni? con los miembros de la llamada Alianza contra la Pobreza (Espa?a, Alemania, Francia, Argelia y Chile) pese a que tras tanta palabrer?a y tanto uso de verbos en futuro, lejos de realidades y acciones inmediatas, los miembros no se pusieron de acuerdo en su medida estelar: nada m?s y nada menos que gravar los billetes de avi?n. El n?cleo duro de esa Alianza no tuvo consenso y Zapatero se reserv? el derecho de aplicarla cada uno a su manera.

Hablamos de un proyecto de contribuci?n ?calificada de solidaria- en los pasajes de avi?n a favor del llamado ?desarrollo global y sostenible?. Seg?n Zapatero y sus ac?litos, el objetivo de este proyecto consiste en luchar contra el hambre y la pobreza, y en financiar el ?desarrollo sostenible? a escala mundial, en especial en lo que se refiere a la lucha contra el Sida y otras pandemias. El impuesto se fundamentar?a en una ?contribuci?n de solidaridad? que se deducir?a de pasajes de avi?n expedidos a los pasajeros que despegaran del territorio de los pa?ses participantes. Para ello, cada uno de estos pa?ses (caso de Espa?a) tendr?a la facultad de establecer, en funci?n de sus prioridades nacionales y tomando en cuenta si es necesario criterios econ?micos, sociales y ecol?gicos, una especie de diferenciaci?n entre pasajes de primera clase o de clase preferente y los de clase econ?mica, as? como entre los vuelos nacionales y los internacionales. Entre tanto galimat?as ?no exento de la obsesi?n izquierdista por las ?clases?-, a nadie puede escapar que el monto de esta mal llamada contribuci?n afecta directamente a las compa??as a?reas, a la industria tur?stica y a los viajeros.

Apabullado por la realidad del comercio tur?stico espa?ola ?fuente clave de los ingresos de Espa?a- Zapatero no tuvo otra opci?n que mostrarse contrario a esta iniciativa, si bien con la ambig?edad que le caracteriza se afirm? en la posibilidad que algunos pa?ses de esa Alianza defendieran algunas medidas que otros pudieran considerar como inadecuadas. En otras palabras, lo que se propon?a era un mecanismo que resultaba de dif?cil aplicaci?n: una complicada ecuaci?n recaudatoria de las contribuciones por parte de cada uno de los pa?ses pero coordinado a nivel internacional donde los que pagaban ?una vez m?s, eran los ciudadanos y las ?ricas? y codiciosas empresas privadas-. No cabe mayor complicaci?n, ni mayor incapacidad para ver el fondo de la cuesti?n, el origen de la pobreza y los males de unas sociedades plagadas de burocracia e impuestos por obra y gracia de las ineptas pol?ticas de las izquierdas. Contr?stese tanta palabrer?a con la simple y clara propuesta del Presidente norteamericano de eliminar las barreras arancelarias para permitir el comercio de los pa?ses pobres.

No podemos dejar de recordar que mientras hace veinte a?os Zapatero se paseaba por el Barrio H?medo de Le?n, Ronald Reagan ya supo entender que la disminuci?n de la pobreza no pasa por la ampliaci?n de impuestos, sino por la libertad econ?mica. Reagan entendi? que el comunismo caer?a por s? mismo y sobre la base de la falta de capacidad de los sistemas de las izquierdas ?incluidas las ?socialdemocracias?- para solucionar los problemas econ?micos, especialmente el de la pobreza. Hoy entendemos el acierto de Reagan y hoy tambi?n el mundo va comprobando paulatinamente que las imposiciones restrictivas no funcionan; que los impuestos agobian la libertad econ?mica y que el capitalismo ?contra lo que cree Zapatero y sus amigos de la ONU- funciona perfectamente y es fuente de mejoramiento humano y de creaci?n de riqueza. El libre mercado, la justa y libre competencia ?base del liberalismo econ?mico- genera prosperidad y el enriquecimiento de los individuos y sus sociedades. Sirvan como ejemplo de cuanto decimos algunos de estos mismos pol?ticos de izquierdas que pululan hoy por el mundo aprovechando con una mano las leyes del libre mercado capitalista y con otra d?ndonos lecciones de solidaridad y anticapitalismo. Observen en el caso espa?ol la riqueza acumulada por antiguos presidentes socialistas en la Espa?a de los ochenta; recuerden la cultura del pelotazo, la estafa con el dinero p?blico y la catarata especulativa, la misma que culpando a la vivienda realizan otros demagogos rafaelitas que se enriquecen precisamente de lo mismo que critican.

Lo que es m?s f?cilmente comprobable todav?a en el caso de Espa?a es que en las zonas donde ha habido una mayor presencia de pol?ticas liberales y conservadoras, la pobreza ha disminuido sustancialmente. Y al rev?s, donde mayor ha sido el estancamiento econ?mico a trav?s de pol?ticas de izquierda (siempre tan ?sociales? y tan ?solidarias? en la ?redistribuci?n? de la riqueza) la pobreza, el desempleo y la miseria han aumentado. V?anse los n?meros relativos a la pobreza en Galicia y comp?rense con Andaluc?a. Contr?stense los datos de pobreza en Navarra o La Rioja y comp?rense con los de Extremadura o Castilla-La Mancha. Y luego busquen cu?les han sido las pol?ticas econ?micas de cada regi?n auton?mica y qui?nes han sido sus l?deres y sus partidos pol?ticos en el gobierno.

Dig?moslo claro: un tercio de los pobres de Espa?a viven actualmente en Andaluc?a y Extremadura, regiones gobernadas por el socialismo desde hace casi treinta a?os. En ambas comunidades se supera con creces la tasa media de hogares y personas en pobreza y ambas encabezan los primeros puestos del ranking de indicadores conjuntos de la peor pobreza nacional. Observen asimismo la permanente arma impositiva de las izquierdas, herramienta de recaudaci?n que recorta el bolsillo del ciudadano con un dinero destinado a programas ministeriales de dudosa eficacia, cuando no se dedica a aumentos de sueldo de ineficaces pol?ticos, burdos administradores e incompetentes bur?cratas de la maquinaria gubernamental. Si esto no es suficiente, recuerden que el mismo Zapatero calific? hace unos d?as como propio del ser ?de izquierdas? la subida de impuestos sobre el alcohol y el tabaco decretadas por su Gobierno como modo de tapar el agujero de la sanidad p?blica.

Las izquierdas en Espa?a, guiadas por un socialismo tan demag?gico como falto de ideas, prefieren regocijarse y esconderse bajo la mofa y parodia antiamericana tipificada por Bush, o con la reiteraci?n televisiva de las tristes im?genes dejadas por el hurac?n Katrina y la correspondiente demonizaci?n y simplificaci?n de Estados Unidos a la pobreza de Nueva Orleans. El objetivo es ofrecer lo que su corte de enviados especiales de la televisi?n p?blica califica de fallos y de injusticias del capitalismo salvaje de la administraci?n Bush. Pero veamos seguidamente qu? es lo que las izquierdas esconden y no dicen sobre la pobreza.

De lo que las izquierdas esconden sobre la pobreza

Lo que estos linces de las izquierdas no explican, lo que esconden sobre la pobreza y no les interesa reconocer es que la clave para generar riqueza radica en la verdadera liberalizaci?n de los mercados. A nivel mundial la pobreza se asienta precisamente en aquellos lugares donde hay una notable falta de pol?ticas econ?micas liberales y de pr?cticas ligadas al capitalismo y a la iniciativa privada. Es por ello que cuando el Banco Mundial revis? recientemente los datos sobre pobreza hallados en sus indicadores, el informe World Development Indicators 2004, result? obvia la imparable reducci?n en el n?mero de personas que se hallaban en la pobreza. Para dar algunas cifras: en 1981 el 33% de la poblaci?n mundial viv?a en la pobreza, porcentaje que se redujo en 2001 al 18%. En dos d?cadas ?coincidentes adem?s con el fin del comunismo- se liberaron de la pobreza 400 millones de personas, y eso a pesar del aumento de la poblaci?n mundial. Y, por si quedaba alguna duda, los pa?ses que m?s y mejor han ido combatiendo la pobreza han sido los pa?ses m?s globalizados (sobre todo el Este de Asia), justo los m?s entusiastas con los logros del capitalismo y el liberalismo econ?mico. Por el contrario, los pa?ses que menos avanzaron en la disminuci?n de la pobreza y hasta aumentaron el n?mero de pobres entre sus ciudadanos fueron los pa?ses m?s alejados de la corriente mundial del comercio, o sea el continente africano donde precisamente hallan su caldo de cultivo los movimientos ?antiglobalizaci?n?.

Los grandes maestros del liberalismo econ?mico entendieron todo esto y en la actualidad no resulta dif?cil recopilar informes y datos que as? lo demuestran. Sin salir de Espa?a, en las p?ginas de los art?culos publicados por el Instituto Juan de Mariana el lector podr? encontrar abundantes art?culos y estudios que as? lo confirman mientras desmienten la farsa demag?gica de las izquierdas. Por su parte, Juan Ram?n Rallo ya demostr? las carencias econ?micas del socialismo y c?mo ?ste empobrece a regiones como ?frica. Sobre datos concretos, Jos? Carlos Rodr?guez nos record? que el capitalismo reduce la pobreza en el mundo. Esto nos lleva a mencionar el caso hispanoamericano, donde no hace falta insistir en la corrupci?n gubernamental y caudillista a uno y otro lado del espectro ideol?gico, con pol?ticas fallidas al no ser realmente liberales. No nos llamemos a enga?o: vivimos en un mundo cada vez m?s rico en el que la soluci?n al problema de la pobreza pasa por la aut?ntica puesta en pr?ctica de pol?ticas verdaderamente ligadas al liberalismo econ?mico, capaces de aunar libertad e igualdad de oportunidades.

Lo que la historia econ?mica nos ha demostrado es que justamente en esos lugares donde se ha rechazado el capitalismo es donde se ha perpetuado m?s y a mayor escala la miseria. Se habla permanentemente de ?pa?ses pobres? y ?pa?ses ricos?, ignorando que ni pobreza ni riqueza son el resultado directo de particulares recursos naturales, ni siquiera de un territorio nacional reducido o espec?fico. Hay pa?ses ?ricos? con muchos menos recursos naturales y humanos que otros supuestamente ?pobres?. La diferencia radica en las pol?ticas econ?micas de uno y otro pa?s, en la honesta gesti?n de un gobierno limitado y siempre al servicio del ciudadano y en la responsabilidad individual de cada ciudadano.

La pobreza no es tampoco consecuencia de la presencia de compa??as multinacionales, siempre tan demonizadas por las izquierdas. La miseria de los pobres no viene provocada porque algunas personas o compa??as sean ricas, ni porque haya desigualdad entre ricos y pobres y mucho menos por las falsas acusaciones de ?avaricia? y ?especulaci?n? vertidas contra los ricos burgueses y capitalistas. Dicho de otro modo, la pobreza no es ?nicamente culpa de la falta de planificaci?n de un gobierno, o de que sus pol?ticos hayan sido insensibles a las realidades de la pobreza y no hayan realizado una planificaci?n ?macroecon?mica?. Precisamente hoy comprendemos que el gobierno debe ser simplemente un ?rbitro que haga respetar las reglas de juego de la libertad econ?mica y que deje hacer y deje pasar libremente los bienes y las mercanc?as a fin de crear oportunidades y riqueza. El dinero del ciudadano, por poco que sea, no debe gastarse en burocr?ticos e insuficientes proyectos de desarrollo que a menudo se quedan en el camino, fallan por la ineficiencia burocr?tica y por el control de gobiernos omnipotentes y econ?micamente desp?ticos.

Lo que las izquierdas esconden es el reconocimiento de la falacia de que la pobreza surge por la ?desigual distribuci?n de los recursos?. Porque es inexacto afirmar que un pu?ado peque?o de la poblaci?n mundial absorbe una porci?n gigantesca de la riqueza mundial. Como en toda sociedad, hay escalas de riqueza y de pobreza, pero en los inicios del siglo XXI nadie puede negar que el avance econ?mico y la llegada del bienestar alcanzan a m?s y m?s bolsas de la poblaci?n mundial. Queda mucho por hacer, pero nunca a trav?s de la carga de impuestos al ciudadano y el proteccionismo econ?mico que ha guiado a las izquierdas. La realidad es que la globalizaci?n est? llevando prosperidad a muchos pa?ses y ciertos aspectos como el uso de la tecnolog?a incluso por capas sociales supuestamente cercanas al llamado ?umbral? de la pobreza confirman cuanto decimos.

Tampoco la pobreza surge ?como se nos dice- porque los pa?ses avanzados consuman demasiado y distribuyan muy poco. Tampoco podemos aceptar que exista pobreza porque la deuda externa e interna es una carga que hunde a los pa?ses pobres. M?s bien, los agentes econ?micos van verificando que la condonaci?n de la deuda externa a veces resulta negativa porque conlleva el mal uso de esos fondos y el enriquecimiento de gobiernos corruptos a costa del ciudadano, neg?ndoles a estos la libertad econ?mica que les permita salir de la pobreza. En nuestro ?mbito cultura hisp?nico, el ejemplo de Cuba es en s? mismo representativo de esas falaces pr?cticas, con una ciudadan?a cuyos ingresos van en gran medida a parar a manos de un gobierno antidemocr?tico y tir?nico. Lo mismo podr?amos decir de la nacionalizaci?n de empresas privadas, tan del gusto de recientes socialismos.

Las izquierdas no reconocen nunca la falsedad innata en el argumento de que los pa?ses ricos consiguen precios altos por sus productos elaborados mientras que los pa?ses pobres tienen que conformarse con precios bajos por sus materias primas, no manufacturadas o sofisticadas. El capitalismo, dig?moslo ya, no es el problema, sino la soluci?n pr?ctica a la pobreza si se realiza de forma eficiente. La izquierda esconde un hecho incontestable ya a estas alturas de la historia: que para el avance humano no es necesaria la tutela proteccionista del Gran Gobierno; no hacen falta gobiernos paternalistas plagados de funcionarios, ni tampoco de muchos de esos sindicatos que viven en la demagogia y en el trasiego de enlaces y chantajes. Tampoco hacen falta grandes gastos de financiaci?n por parte de los gobiernos, y mucho menos esa farsa de la llamada redistribuci?n de la tierra y la riqueza. Menos falta hacen a?n los caudillos y pol?ticos populistas, la citada condonaci?n de la deuda, las donaciones del Banco Mundial, los Congresos Internacionales y los Foros donde comen y duermen muchos soplagaitas a costa del dinero p?blico.

Acabar con la pobreza tiene poco o nada que ver con la sensibilidad o la generosidad de la que alardean las izquierdas. M?s bien, el fin de la pobreza tiene mucho que ver con la responsabilidad individual en el marco de democracias verdaderamente liberales. Las izquierdas esconden asimismo que las causas de la pobreza son otras y muy variadas. Existen estructuras econ?micas que impiden el progreso y que se estancan en actitudes y pol?ticas guiadas por su asentamiento permanente en la pobreza. A los demagogos de las izquierdas no les interesa identificarlas y corregirlas porque hacerlo significar?a acabar con su pastel y desenmascarar su falacia proteccionista disfrazada de fraternidad. Para crear prosperidad y riqueza hay que corregir esas actitudes falseadas y esas estructuras econ?micas deficientes. Todas ellas frenan en mayor o menor medida el progreso y se ubican siempre en el marco de pol?ticas intervencionistas y proteccionistas. Sabemos que los modelos socialistas y comunistas tuvieron ?y en parte siguen teniendo- muchas de esas caracter?sticas negativas para la creaci?n de riqueza.

Ning?n pa?s, y menos los del llamado Tercer Mundo, tiene ni tendr? la oportunidad de progresar y participar en la creaci?n y disfrute de la riqueza si no se solucionan algunos aspectos claves. En primer lugar, hay que dejar de atribuir la pobreza a causas falsas (la globalizaci?n o el capitalismo). Junto a eso, es urgente no ignorar las razones del retraso econ?mico particular de cada pa?s. En segundo lugar, hay que instar a los gobiernos de cada pa?s a romper con estructuras fracasadas, las mercantilistas e intervencionistas, y sustituirlas por un sistema libre de mercado, con competitividad y que est? guiado por la producci?n masiva de bajos costos y la limpia y sana participaci?n en mercados internacionales. De este modo, se establece un mercado econ?mico apoyado en sistemas propicios y reales que permiten que las personas libres, peque?as, medianas y grandes empresas no se vean doblegadas por controles opresivos y que paulatinamente deriven por v?a de su talento, su trabajo y su responsabilidad individual en el avance econ?mico que es posible y visible ya en muchas partes del mundo.

Es necesario asimismo fomentar entre los ciudadanos las bondades del trabajo y la iniciativa. Es necesario imprimir una verdadera libertad econ?mica que pasa por la permisi?n de horarios libres de apertura y cierre de los comercios, el fomento tanto del ahorro como del libre y responsable consumo, la cooperaci?n, las disminuciones fiscales a los peque?os empresarios y la iniciativa propia. Frente a eso, hay que acabar con el mito de que el ?nico medio de avanzar y progresar debe hacerse a trav?s o con ayuda del Gran Gobierno, los sindicatos u otros tipos de organismos. Si, como desear?an las izquierdas, se ignoran estos indispensables cambios, los pa?ses m?s pobres ?en especial los del Tercer Mundo- seguir?n desperdiciando su propia riqueza natural y humana y perpetuando la pobreza frente al m?s que posible progreso y la abundancia.

A la luz de todo esto, entendemos que las rid?culas propuestas de Zapatero, unida a su idea de una Alianza de Civilizaciones, no son m?s que la expresi?n de una notable falta de ideas, tanto para erradicar la pobreza como para combatir el terrorismo. La izquierda espa?ola se convierte as? en el paradigma de la incompetencia y el seguimiento m?s rid?culo de los viejos usos intervencionistas, de pa?ses burocratizados en pol?ticas ?sociales? de pa?ses en claro descenso como Francia o Alemania. Sabemos ya que las naciones que m?s dinero han recibido de ayuda exterior son precisamente las que peor est?n. O dicho de otro modo, no hay pa?s que haya logrado dejar la pobreza mediante la tan cacareada ayuda exterior. De alg?n modo, estamos ante una suerte de m?todo para que las clases medias de los pa?ses ricos cedan su dinero a los ricos de los pa?ses pobres que suelen ser generalmente los tiranos m?s impresentables. Tales son las ideas de Zapatero y de sus amigos de las izquierdas, justo los que nos esconden la irrefutable realidad de que conforme hay m?s ayuda, la pobreza aumenta.

Frente a tanta falacia en las izquierdas disfrazadas de solidaridad y humanidad, lo cierto es que buena parte del siglo XX y estos inicios del XXI est?n presenciando el paulatino aumento de la riqueza en partes del planeta donde antes se hab?a perpetuado la pobreza. Las izquierdas demag?gicas esconden estas realidades porque no les conviene. Reconocerlo romper?a su gran edificio pol?tico e ideol?gico hasta derrumbarlo como una torre de naipes. A Zapatero, insistimos, le habr?a venido bien sustituir las tertulias leonesas por la lectura de algunos b?sicos principios econ?micos del liberalismo econ?mico y de la ideolog?a conservadora sustentada en que un descenso de impuestos deja que los ciudadanos tengan el dinero en su bolsillo, lejos de la burocracia del Gran Gobierno. Basta recordar la frase c?lebre pronunciada por Ronald Reagan en su primer discurso inaugural en Washington en 1981: ?El Gobierno no es la soluci?n a nuestros problemas; el Gobierno es el problema?. Lamentablemente, es por ese Gran Gobierno todopoderoso por el que siguen apostando los pol?ticos bur?cratas de las izquierdas europeas y tambi?n sus equivalentes norteamericanos ubicados en el seno del Partido Dem?crata.

Al hilo de la pobreza, alegar?n algunos de memoria el mito de un presidente como Bill Clinton y su ?xito econ?mico, pero ni con su pol?tica cabe enga?arse: Clinton supo entender en ocasiones la necesidad de la liberalizaci?n. Su ?xito radic? en la capacidad de ver lo positivo del ideario econ?mico liberal y lo aplic? sobre el ?xito alcanzado ya antes por sus antecesores, Bush padre y, sobre todo, Ronald Reagan. Porque a Reagan ?igual que ahora a Bush- le acusaron de generar un enorme d?ficit comercial, de generar pobreza y falta de vivienda. Hoy sabemos que todo aquello fue una in?til campa?a contra su figura y su pol?tica, un acoso realizado por las izquierdas en su af?n de esconder el ?xito del liberalismo econ?mico y la ideolog?a conservadora. La realidad es que con sus iniciativas econ?micas, visibles ya desde 1983, el pa?s alcanz? gracias a Reagan un tremendo avance que llevar?a despu?s al pa?s, ya en los noventa, al super?vit.

La historia nos demuestra que en la libertad individual para gastar el dinero y mover la econom?a privada se generan mayores ingresos individuales y presupuestarios con la consiguiente y paulatina disminuci?n del d?ficit. La libertad individual, privada, empresarial y mercantil a la hora de mover bienes y servicios en un pa?s genera riqueza y prosperidad, como prueba el capitalismo norteamericano. En cambio, insistimos, en pa?ses controlados por la burocracia de las izquierdas, plagadas de intervencionismo p?blico y sindical, como Francia y Alemania ?por ejemplo- el impulso econ?mico falla y nos aboca a la perpetuaci?n de la pobreza en millones de parados. Es por ello que el recorte y descenso de los impuestos realizado en Estados Unidos por Bush ha generado crecimiento econ?mico ?pese a los gastos elevad?simos en la Guerra de Irak y ahora los miles de millones de d?lares que se est?n destinando ya alivio de los afectados por el hurac?n Katrina-. Si se mira bien, s?lo el verdadero liberalismo econ?mico permite a un pa?s como Estados Unidos salir adelante hasta con los mayores retos como los que ahora vivimos tras el 11-S, las guerras de Afganist?n e Irak y un constante golpeo de huracanes que en apenas dos a?os han realizado verdaderos desastres humanos y econ?micos.

Estas realidades negadas permanentemente por las izquierdas confirman el avance econ?mico de la derecha liberal-conservadora liderada hoy en el mundo por Estados Unidos. Reafirman el liderazgo del pa?s norteamericano y apuntan a la necesidad de aclarar las cosas y no esconder que estamos, ciertamente, en el camino del mejoramiento humano y la erradicaci?n de la pobreza. En este sentido, vale la pena acabar con ese mito de que con el capitalismo los ricos se hacen m?s ricos y los pobres, m?s pobres. Vivimos en un mundo cada vez m?s rico, m?s pr?spero y con nuevos pa?ses en el rumbo de la libertad y la prosperidad sobre la base de la democracia real. Para ello, y contrariamente a lo que las izquierdas desear?an, hace falta una transparencia econ?mica y se necesita reconocer la manipulaci?n de las falacias antiliberales. El reciente desastre del hurac?n Katrina ilustra los modos en que las izquierdas millonarias ?tambi?n la de los Estados Unidos y tipificadas en pol?ticos como Jesse Jackson, Ted Kennedy, Al Gore, Mary Landrieu, John F. Kerry, Hillary Clinton y otros pol?ticos- han utilizado a los pobres del Katrina jugando a veces la carta del racismo y perpetuando su err?neo mito sobre la pobreza.

Con Katrina no hemos descubierto ?como desean las izquierdas- la inmensa pobreza existente en Estados Unidos, sino que hemos comprobado la ineficacia de la burocracia de todo Gran Gobierno ?incluido el de Estados Unidos- y, sobre todo, la incapacidad de las pol?ticas ?sociales? para generar aut?ntica riqueza y prosperidad. Y eso ha ocurrido en el estado de Louisiana, por ejemplo, un estado conocido por su corrupci?n gubernamental y gobernado desde hace varias d?cadas por los l?deres del Partido Dem?crata. Su filiaci?n a pol?ticas intervencionistas y ?sociales? ha generado en Nueva Orleans ?otra ciudad basti?n de las izquierdas- un foco de pobreza que vive amparada por la visi?n del Gran Gobierno como la respuesta a todos sus problemas. Es la mentalidad del estado protector donde miles de hombres y mujeres dependen diariamente de los cheques del Gobierno para sobrevivir. Esa es la realidad de la pobreza que no encontramos en otros estados y ciudades norteamericanas de clara tendencia emprendedora y liberal-conservadora.

Tal es el caso pese a que los medios de comunicaci?n europeos (y algunos norteamericanos) enemigos del verdadero liberalismo econ?mico hayan querido explicarnos el caso Katrina desde su perspectiva, seg?n ya aclaramos en otra ocasi?n. Nos han querido convencer de que esa pobreza vista en Nueva Orleans es el resultado del nefasto capitalismo, de la ausencia de un Gran Gobierno que resuelva los problemas de los ciudadanos. Hoy comprobamos que estas supuestas ayudas del estado incentivan la ociosidad y no colaboran a la creaci?n de trabajo, sino en muchas ocasiones al parasitismo. La realidad es muy otra y basta recorrer Estados Unidos para comprobar la pujanza y el ?xito general de su libertad econ?mica. Todo esto confirma que los ideales del socialismo igualitario son un absoluto fracaso porque se sustentan sobre bases equivocadas: la de la igualdad econ?mica, que resulta imposible y que se confunde con la igualdad de oportunidades. Por eso en las izquierdas internacionales, y tambi?n en sus adeptos norteamericanos, no se cuentan ni se nombran los 6.6 trillones de d?lares (y subrayamos trillones?) que se han dedicado en las ?ltimas cuatro d?cadas en Estados Unidos para combatir la pobreza. Por eso tambi?n se oculta casi siempre que los ricos capitalistas yanquis han sido y siguen siendo quienes a trav?s de su gobierno han dedicado m?s dinero al Tercer Mundo y al desarrollo de los pa?ses m?s pobres.

Es imposible, en definitiva, negar la necesidad de que los gobiernos proporcionen a sus ciudadanos m?s empobrecidos los recursos necesarios para vivir dignamente. Pero es, a su vez, obligado acabar cuanto antes con la idea de los gobiernos proteccionistas de toda la ciudadan?a y de todos los mercados. Todo gobierno debe velar por la educaci?n y la sanidad b?sica de todos los ciudadanos, por su seguridad y por la garant?a de los derechos b?sicos apoyados en la libertad, la igualdad de oportunidades y la propiedad privada. Pero a la vez, cabe reconocer que normalmente todo lo que hace un gobierno, como instancia p?blica, normalmente no se hace tan bien como lo que nace de la iniciativa individual, personal, privada. En el fondo, estamos ante otra gran farsa: la noci?n de las izquierdas de que el sector privado es siempre ego?sta y codicioso, mientras que la iniciativa p?blica y gubernamental es el resultado de un idealismo fraternal y noble. Es por ello que resulta obligado ?tambi?n en esto y como forma de paliar la pobreza- limitar el tama?o de los gobiernos y pedir responsabilidades por todas sus acciones que deber?an, a su vez, limitarse a sus funciones b?sicas dejando lo dem?s en manos de la responsabilidad individual.

Unas palabras finales

Nos preguntamos hasta cu?ndo habr? que esperar para que los l?deres y pol?ticos de la derecha espa?ola se pongan a la labor de hacer verdadera oposici?n y aspirar seriamente a recuperar el gobierno de Espa?a. Lo escrito aqu? muestra la necesidad de contrastar lo que las izquierdas cuentan sobre la pobreza y lo que nos esconden. Y esto es s?lo uno de los muchos cap?tulos de una ideolog?a, la socialista, que hace falta desmitificar. Cabr?a, sin duda, aportar muchos m?s datos pero el lector o el pol?tico tendr? una idea sobre una cuesti?n clave: la tergiversaci?n que sobre la pobreza ejercen diariamente las izquierdas, particularmente el socialismo ?progresista? de estos millonarios de caviar. Contrariamente a lo que predica Zapatero y sus hermanados correligionarios, ni la pobreza se soluciona con el aumento de impuestos, ni con vanas Alianzas, ni tampoco el terrorismo se solventa con la capitulaci?n ante el terror. En ambas cosas anda equivocada ?una vez m?s- la izquierda espa?ola, Zapatero y su gobierno, secuestrado y maniatado por el separatismo m?s antiespa?ol y nefasto.

Ser?a deseable que alguien en la derecha pol?tica espa?ola planteara estas cuestiones con claridad a sus votantes. No hacerlo es cesar en sus obligaciones pol?ticas. No hacerlo s?lo puede llevar a que el ciudadano acabe neg?ndose a dar su voto y su dinero para seguir alimentando a los acomplejados representantes del cada vez m?s (des)centrado Partido Popular. Su generalizada ineficacia para exponer con claridad los principios de la derecha liberal-conservadora resulta apabullante y est? permitiendo que entre las ambig?edades de piqueteros y gallardos varones renazca la demagogia de las izquierdas y que ?sta ?pese a ser tan hueca como vac?a, seg?n hemos visto- vaya fructificando y alisando el camino para alcanzar otra legislatura m?s de socialismo inoperante.

Mientras todo esto ocurre, el socialismo sigue usando el control medi?tico para seguir cont?ndoles a los espa?oles la mucha falta que hacen en el mundo los solidarios programas pol?ticos de Zapatero pues ?cual deseo quijotesco- son muchos los agravios que gracias a ellos se desfacen en el mundo, muchos los entuertos que ellos enderezan, muchas las sinrazones que enmiendan, los abusos que mejoran y las deudas que satisfacen para acabar con el ego?smo y la codicia innata en los malandantes ricos, en la bribona derecha pepera y capitalista. En la batalla de las ideas, los millonarios de la izquierda y las mal llamadas socialdemocracias tienen mucho que callar. Pero mientras la derecha pol?tica espa?ola calle, no importar? mucho que la realidad econ?mica mundial pruebe cada d?a el ?xito de las pol?ticas econ?micas del liberalismo conservador.

Las recientes elecciones en Alemania y sus divididos resultados confirman lo que venimos indicando: que pese a la realidad de una econom?a cada vez m?s estropeada y hecha pedazos en Alemania, la enorme capacidad de la maquinaria propagand?stica de las izquierdas demag?gicas sigue funcionando. Sigue hipnotizando incluso a millones de alemanes desempleados bajo promesas incumplidas y sue?os sociales de progreso incumplido. Sirva como ejemplo la nefasta gesti?n econ?mica de esa ?socialdemocracia? antiliberal alemana bajo la tutela del m?gico Gerhard Schr?der ?otro millonario de izquierda-, quien tras siete a?os y dos legislaturas ha llevado a su pa?s al desastre econ?mico en cotas de desempleo y en la puesta en pr?ctica de mil trabas contra la iniciativa privada y el ahogamiento de la riqueza individual. Y todo, siempre, a trav?s de extensas cargas impositivas y una fiscalizaci?n en manos del todopoderoso Estado de talante social. Aviso para navegantes: ?se contentar? el Partido Popular con que ocurra algo as? en Espa?a o acaso optar? ?como deseamos- por reaccionar y hablar claro a sus votantes de una vez?

Alberto Acereda es catedr?tico en la Arizona State University, escritor y analista pol?tico, especialista en temas culturales transatl?nticos.
Publicado por man1968 @ 19:03
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