Jueves, 22 de septiembre de 2005
Por J. Manuel Areces

Resulta, cuando menos, curioso el sistema en el que nos ha tocado vivir; aparentemente se trata de una democracia en la que cada uno, siempre respetando las leyes, puede campar a sus anchas y desenvolverse a su aire, al menos ese es el aspecto formal de nuestra democracia, pero si somos personajes cr?ticos y no nos conformamos con ver la superficie, observaremos que las cosas no son tal y como parecen. M?s concretamente, el delito socialmente m?s penado es andar por libre, curioso, cuando Espa?a es de toda la vida la suma de cuarenta millones de individualidades, pero claro, al sistema le interesa controlarte, te ofrece unas opciones y debes escoger entre ellas para estar bien encasillado y fichado. Podemos comparar lo que nos rodea con un supermercado: En sus estantes y parabanes podemos encontrar una amplia oferta de productos, y gran variedad en el surtido. Efectivamente somos libres de elegir, pero sin pasarnos, por poner un ejemplo, si nos interesa la pol?tica podemos ser nacionalistas en tres versiones, radical de izquierdas (HB, ERC), conservador (CIU, PNV) o del Bloque nacionalista Galego, este ultimo queda sin definici?n exacta, pues ya se sabe que Galicia es tierra aparte: Patria de meigas, Manoli?o Fraga, el pulpo a feira y ultimo santuario de los valores patrios. Si nos interesase algo m?s definido en el campo nacional podemos escoger entre el PP, PSOE o IU. En el terreno sindical el sistema tiene una oferta un poco m?s corta, pues ya se sabe, seg?n las recetas de la izquierda que es la que lidera el pensamiento y nueva teolog?a, no se puede ser liberal, conservador o de derechas y sindicalista, debe ser que en el momento que eres asalariado pasas obligatoriamente a ser de izquierdas y si eres empresario debes ser de derechas, pero si no te adaptas a una de estas definiciones quedas condenado a vagar por el limbo. As? tenemos dos sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO y algunos otros de funcionarios, si no te va lo que hay, pues habr?s de ser como la mayor parte de los espa?olitos de a pie, socio del Real Madrid o del Bar?a. En definitiva, somos libres de escoger la opci?n pol?tica que nos m?s nos desilusione, la empresa de telefon?a que nos arruine, el canal de televisi?n que nos embrutezca, el diario menos controlado por intereses partidistas, pero poco m?s, todo tiene que provenir de una de las casillas previamente determinadas por el sistema. Puede que la visi?n que estas l?neas aportan pueda parecer un tanto exagerada, tal vez pesimista, pero verdaderamente queda poco espacio en este solar para la disidencia, el libre pensamiento, la autonom?a en la acci?n y sobre todo para llamar a las cosas por su nombre. Este sistema, en ocasiones, est? tan determinado en el encasillamiento marquista que nos obliga a llamar al pan; Bimbo, al vino; don sim?n y al chorizo; Revilla, ?claro!, por eso los ni?os de Madrid creen que la leche viene del Tetra Brik. Todo lo que se salga de estas premisas y de los limites que marcan a nuestra libertad es anarqu?a y condena segura al anatema. ?Quiz?s por eso contamos con la mayor poblaci?n de pasotas de la historia?, esta que ha sido patria de revolucionarios, guerrilleros, saltatumbas, idealistas, empecinados y quijotes, se ha convertido en un bodrio, descafeinado, envasado al vac?o y bajo en colesterol. Pasamos por la vida como zombis, cuanto menos ruido hagamos mejor, estamos europeizados y homogeneizados. Creo que voy tomar uso del lema de la familia Cela; -El que resiste vence-, y me voy a tirar al monte de la disidencia, pero no voy a protestar tal y como el sistema me exige, por la v?a del contencioso administrativo y rellenado tres impresos mas p?liza. No, voy a vivir como mejor me parezca, llamar? a las cosas por su nombre y opinar? tal y como me venga en gana. ?Que me excluyen socialmente?, pues me har?n un favor. Pero no se puede tener ojos y cerebro y pasar por este pa?s antes llamado patria sin sentir nauseas por lo que nos rodea. Para celebrar esta decisi?n comenzar? mi revoluci?n particular: voy a comer chorizo de matanza ilegal y casero, con unos huevos fritos de corral procedentes de gallinas que no toman piensos compuestos y beber? un vaso de vino sin pasteurizar, despu?s montar? un partido pol?tico para mi solito y hasta lo voy a legalizar, se llamar? "A mi, plim" o "Que me quiten lo bailao". con sede social en un pueblo abandonado, as? podr? gobernar la junta vecinal y de ah? al estrellato.
Publicado por man1968 @ 18:10
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