Martes, 16 de enero de 2007
Por J. Manuel Areces

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Hay momentos en la historia en los que ante la inexistencia de toda posibilidad de acuerdo, cuando tus enemigos te sit?an entre la espada y la pared, no queda otra opci?n que echarse en los brazos del destino y avanzar en pos de un conflicto inevitable. As? le sucedi? a Cayo Julio Cesar, cuando cercado en plano pol?tico por la alianza senatorial capitaneada por Pompeyo, y al borde del desprestigio y la perdida de sus honores y poder, se vio obligado a tomar la alternativa del enfrentamiento abierto, as? el 13 de enero del a?o 49 A.C. cruza el Rubic?n con una legi?n y se adentra en Roma para una inevitable guerra civil.

Ayer en el congreso de los diputados, durante la sesi?n extraordinaria celebrada para definir la nueva pol?tica del gobierno respecto a ETA, Rajoy debi? de pensar largamente en la situaci?n que se plante? a Cesar. El discurso del presidente Zapatero manifest? a las claras que no pretend?a volver al Pacto por las libertades y contra el terrorismo, el discurso de Zapatero era una clara y evidente encerrona cuyo ?nico objetivo consist?a en persistir en su fan?tica pol?tica de aislar al PP de la vida pol?tica nacional. Es evidente que sobre el juicio de los estrategas socialistas pesaban dos cuestiones muy claras, la primera era el evidente fracaso de su estrategia de dialogo con ETA, eje central de la pol?tica gubernamental que hab?a fracasado, y esto era reconocido p?blicamente con lo que no hab?a manera de taparlo, y por tanto la segunda, a la vista de los estudios demosc?picos, que una importante masa de votos pend?la hacia las posiciones del Partido Popular.

Ante esta situaci?n y con el poder en sus manos, una mente radical y trasnochada, que vive permanentemente en la inopia de una rep?blica fenecida, solo puede optar por la soluci?n m?s agresiva, pero tambi?n m?s arriesgada, reeditar el frente popular y aislar al enemigo, volcando sobre el todas las culpas, -yo quiero la paz y te ofrezco formar parte de mi entente-, -si te inclinas ante mi, dir? que eres bueno y dem?crata, si no cedes; ser?s aislado y reprimido-. As? estuvieron las cosas en el congreso, Zapatero no puede volver al pacto que el mismo destruy? porque no puede admitir su fracaso, dado que esto ser?a lo mismo que verse obligado a convocar elecciones anticipadas, todo se lo jug? a una carta y en ella le va la vida y el prestigio. Muchos titulares de prensa abren hoy con la dureza del discurso de Mariano Rajoy, pero visto el contexto, ?Qu? otra cosa pod?a hacer?, hemos llegado a un punto en el que se han puesto en juego principios y maneras de ver Espa?a, un momento en el que ante la alternativa del conmigo o contra mi, no hay otra opci?n.

Mariano Rajoy ha tenido que cruzar el Rubic?n, por mucho que le pese, y con el todos los espa?oles que teneos una manera de ver la lucha contra el terrorismo, que tenemos una idea de Espa?a, Alea iacta est, la suerte est? echada, y se ha iniciado un camino sin retorno, nos adentramos entre las brumas de un destino incierto, pero conscientes de que la estrategia de enfrentamiento y el sectarismo decimon?nico del presidente del gobierno no permiten otra cosa, ya no queda sino batirse. Por ello todos los ciudadanos hemos de ser muy conscientes del panorama que se avecina, no podemos culpar a Mariano Rajoy de que no dialogue con Zapatero, porque sencillamente tal dialogo es imposible, no puede ser, no se puede apoyar algo que es b?sicamente malo a sabiendas, no se puede ceder al chantaje de ETA, no se puede poner la integridad nacional en juego, no se puede apoyar un mont?n de palabrer?a hueca sin un programa concreto, es imposible desde todo sentido de estado.
Precisamente de sentido de estado se trata la cuesti?n, porque el modelo de lucha contra ETA nos lleva a pensar en el pa?s en que deseamos vivir, ?qu? queremos para nosotros y nuestros hijos?, ?a donde nos dirigimos?, ?cual es nuestro rumbo?. Estas preguntas se han de plantear para saber cuales han de ser nuestras se?as de identidad como naci?n, ?queremos vivir en una sociedad democr?tica?, ?necesitamos que las leyes se cumplan?, ?admitimos la violencia como arma pol?tica?, ?qu? clase de convivencia deseamos?, estas son cuestiones serias, son principios y un presidente no nos puede demandar que actuemos a ciegas y renunciemos a ellos por una paz et?rea y simb?lica, por una utop?a fantasiosa, por su propio medro electoral.

Puede que muchos ciudadanos reaccionen instintivamente ante la palabra paz con una sonrisa y un punto de esperanza en el coraz?n, pero aqu? no importan las palabras, sino los conceptos, esto no es ir a un concierto como el de woodstock. Precisamente y como de conceptos tratamos, aclar?moslos: En primer lugar para llegar a la paz tiene que haber una guerra, y por principio me niego a admitir que estemos en guerra contra ning?n pueblo o pa?s, hay un conflicto contra una banda de delincuentes que pretenden usurpar una parte del territorio nacional e imponer un sistema pol?tico totalitario y racista, eliminando toda opci?n a que los vascos vivan en una sociedad libre, que es la espa?ola. En segundo lugar para dialogar hay que aceptar que el contrario est? dispuesto a aceptar condiciones, y desde un estado de derecho, en el que impera la ley, y la voluntad de la mayor?a no se puede ceder al chantaje de una minor?a que representa a cien mil personas, y mucho menos cuando para defender sus postulados hacen uso de la violencia armada, el asesinato pol?tico y la extorsi?n. Esos son los conceptos que hemos de manejar y sobre los que debe fundarse cualquier estrategia pol?tica, en democracia solo hay un lugar posible para ETA y se llama c?rcel, solo hay un negociador frente al que sentarse, el pueblo espa?ol soberano, y solo existe un marco que aceptar, el que fija la constituci?n de 1978, lo dem?s est? fuera de lugar. Pues bien, Zapatero se ha saltado todo eso a la torera, con el benepl?cito de un parlamento de corte radical y de un pueblo espa?ol sensiblero y enga?ado por los cantos de una sirena pacifista, y Zapatero ha fracasado, y ha fracasado por un claro problema de incompetencia y de falta de apreciaci?n pol?tica, o de sentido com?n si se quiere, porque a ETA la conocemos todos, y con ETA no se puede hablar, o cedes a su chantaje o volver? a matar, no hay termino medio ni enjuague posible.

Expuestos los conceptos y los principios inviolables con los que nos podemos manejar, ahora nos toca a los ciudadanos decidir, porque esto ya no es una cuesti?n de peleas entre pol?ticos, esto es un claro refer?ndum para nuestra sociedad sobre el modelo de Espa?a que deseamos, y no nos olvidemos, la culpa en este caso no ha sido del PP, todo este problema lo ha creado Zapatero por iniciativa propia y en ?l estamos todos metidos, ahora nos toca solucionarlo. Y solo hay dos soluciones a mi modo de ver, o cedemos o luchamos contra ETA, o apoyamos a Zapatero o a Rajoy, no hay medias tintas que valgan, la suerte est? echada.
Publicado por man1968 @ 12:11
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