Viernes, 15 de diciembre de 2006
Por J. Manuel Areces

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Los espa?oles somos muy dados, por cuestiones de apariencia, a escribir hermosos obituarios, o como m?nimo, a tener una palabra decente hasta para nuestros peores enemigos cuando se nos van. Supongo que puedan ser restos gen?ticos de aquellos tiempos en los que la honra y las buenas maneras ejerc?an su imperio, tiempos muy lejanos a la ?poca que vivimos, aunque a?n nos quede aquello de que lo cort?s no quita lo valiente.

Tener un recuerdo para Loyola de Palacio no ser? en mi caso un esfuerzo de imaginaci?n pues es p?blica mi admiraci?n por esa mujer, fiel s?mbolo de lo que tiene y debe ser un espa?ol de bien. Loyola siempre fue un ejemplo para m? sobre la manera en que se deben afrontar las dificultades, Loyola tuvo en otra vida que haber estado sin duda al frente de alg?n tercio, luchando en Flandes, asaltando nav?os berberiscos o persiguiendo al luterano. Y muestra de ello es que en esta vida tambi?n lo hizo, con valent?a, con tes?n y con una dureza sin finuras, pero tambi?n sin las imposturas al uso de las f?minas de cuota. Porque Loyola nunca reclam? el derecho a una cuota de poder en funci?n a su sexo, lo que tuvo lo gano a pulso, con el sudor de su frente y demostrando que la inteligencia y los reda?os son la ?nica manera de prosperar hasta las m?s altas magistraturas. Loyola por tanto, como mujer, fue un ejemplo para su sexo, nunca precis? de maquillajes, ni de guardarropas kilom?tricos para aderezar su val?a o su inteligencia, como tampoco precis? jam?s del recurso al victimismo, eso jam?s, porque ella era gallarda en extremo, y su mejor vestido siempre fue la dial?ctica clara, limpia y bien argumentada, el peso de los hechos frente a las banalidades y arquetipos vac?os de sus oponentes.

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Para una pol?tica de raza, obstinada como era ella, no merec?a la pena un d?a que naciera sin una batalla que luchar: Loyola se desayun? en una ma?ana al terrible y temido comisario Fiescheler, aderezado con aceite de Oliva en una almazara de Ja?n. Puso en su sitio a Italianos y griegos en la batalla del aceite de oliva, y con una sonrisa en la boca descolocaba al sindicalista agrario m?s pintado. -Per aspera ad astra-, ella solo conceb?a la vida de una manera: por la dificultad hacia las estrellas, lo f?cil no es merecido, no debe considerarse digno de curr?culo. Buena nota deben tomar muchos de los aficionados que hoy se manejan en la pol?tica porque esta mujer siempre trabajo con dos convicciones y en este orden, Espa?a y el partido. Espa?a y siempre Espa?a por delante; porque el servicio p?blico solo puede ejercerse con cierta decencia al servicio de la naci?n, y de nada m?s, y menos de los intereses personales, por eso esta mujer era de bandera en toda la extensi?n del termino, y jam?s se pudo esgrimir contra ella ni el m?s min?sculo esc?ndalo por m?s que lo intentaran los sociatas de turno. Cuando el esc?ndalo del lino tuvo la decencia torera de dejar el ministerio, a pesar de no tener nada que ver con el asunto, y de esa supuesta victoria p?rrica de aquella infame oposici?n, resurgi? la mejor comisaria europea que los espa?oles hayamos podido tener, siempre dando apoyo y consejo, intercediendo por cualquier pol?tico espa?ol, fuera cual fuera su bander?a, que se acercara a Brueselas para lograr mejoras en su regi?n. Que aprendan de ella Borreles y Almunias.

Espa?a pierde una de las pocas personas verdaderamente ejemplares en nuestra vida p?blica, una defensora de la naci?n, una mujer sin tacha, porque Loyola amaba a Espa?a sin tapujos ni condiciones, sin las verg?enzas tan t?picas de la derecha, como hay que amar; consciente de sus defectos y de sus virtudes, pero sin cejar ni un minuto en el rumbo firme que llevaba, hacer nuestra tierra mejor y m?s grande. Vivi? la vida como solo se puede vivir, con intensidad, empe??ndolo todo y con honra. El Partido Popular hoy queda un poco hu?rfano cuando m?s la necesita, pero ella estar? contenta a buen seguro, porque nunca mir? atr?s y solo se preocupo por el futuro, con lo que debe estar al frente de un negociado o un ministerio all? arriba, poniendo en su sitio a querubines, serafines y arc?ngeles con el fin de ponerlos a trabajar un poco m?s por su amada Espa?a que tanto lo necesita. A buen seguro, que Loyola ya se ha puesto en contacto con Santiago Apostol y la Virgen del Pilar, para ponerse manos a la obra, que nadie lo dude. Estemos tranquilos por tanto, que Loyola no nos ha abandonado a?n.
Publicado por man1968 @ 10:25
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