viernes, 27 de octubre de 2006

¿Paraíso natural?

Por José Manuel Areces

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Parece que la imagen idílica que cualquier español tiene de Asturias no se corresponde con la realidad. Hay que residir en esta hermosa tierra, para darse cuenta de la tremenda ausencia de libertad con la que viven sus gentes. La pesada losa de silencio que los poderes públicos en manos del PSOE e IU, grandes próceres de la progresía, imponen cada día sobre el ciudadano resulta digna de estudio. Son tantos los años de convivencia con el poder, que las formas más corruptas y cutres en su ejercicio, apenas destacan por la maldita costumbre de verla cada día.

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En Asturias el capital está aliado con el poder político por una amplia madeja de intereses, relaciones familiares y otras connivencias. Es curioso como se hace uso en los escaños del lenguaje más revolucionario, e izquierdista, cuando gruesos fajos engordan los bolsillos de los alegres representantes de los trabajadores y desheredados de la tierra. El problema reside en que tras muchos años de gobierno la sociedad está corrompida por una extensa red de relaciones clientelares; las cuencas se abandonan al dominio de los sindicatos, con el apoyo de prejubilados de la mina, que viven como pachás sin pegar palo al agua, los empresarios del ladrillo la gozan con los tejemanejes especulativos, destrozando la costa con el beneplácito rojiverde.

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Miles de clientes de la UGT y el PSOE o IU, pueblan y engrosan las filas de la administración, las sociedades de capital público y fundaciones del mismo capital. Es tan enorme esta red de relaciones que muchas familias cambian de bando ideológico por un buen sueldo y plaza fija. ¿Qué decir de los medios de comunicación?, en Asturias el recién llegado no sabe que cadena poner para enterarse de las cosas, todavía en las ciudades puedes hacer uso de Internet y buscarte la vida, o poner la COPE u Onda cero, ver Teleasturias, pero ¿y las gentes del campo Asturiano?, ¿y los de la mar?. El imperio mediático del pensamiento único ha engrosado sus filas con la incorporación dela Televisión del Principado de Asturias, aquí la conocen como teleTíni, o sea la tele del presi. Solo un detalle, cuando entras en Asturias, y pasas el Huerna, la radio de tu coche solo capta una emisora con nitidez: la SER de Gijón. Asturias siempre fue tierra de experimentos revolucionarios, y parece que lo que en el 34 no se logró con plomo y dinamita, hoy se ha conseguido con plata, billetes y enjuagues, ya lo decía Quevedo; Poderoso Caballero es Don Dinero. A la oposición ni se la ve, acomodada en su postura, nada hace por cambiar las cosas, o ceder el paso a los que las puedan cambiar. Entretanto la población envejece, la juventud se fuga, las empresas cierran, no se crean oportunidades, y el pan solo llega con regularidad y abundancia al trabajador público. Los dineros de todos en clientes y grandes fiestas de prao se van. Asturias se ha convertido en una imagen, grandes premios regios se entregan cada año, fuegos de artificio se tiran en cada rincón de esta tierra, con pólvora del rey, pólvora del pueblo, se van cada año las esperanzas y las oportunidades de construir una tierra en la que vivir y trabajar a gusto. La que fue tierra de porvenir y futuro, hoy es tumba de un pasado glorioso, en la que los poderes echan tierra cada día con pala de oro macizo.

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