viernes, 19 de mayo de 2006
La Sociedad se mueve
Por J. Mauel Areces
Este Mes de mayo alumbra múltiples iniciativas de la sociedad civil que merece la pena destacar. El nueve de mayo se presentó en Madrid el partido de los Ciudadanos de Cataluña, con una emocionante mezcolanza de lo mejor de unos valientes librepensantes, que han realizado el honrado discurso de llamar al pan, pan y al vino, vino. Tratándose del foro madrileño no es difícil escuchar buenos discursos, pero viniendo de la mediatizada Cataluña, pues como que hasta emociona ver que quedan ciudadanos libres y mentes, que ven más allá de lo que muestran sus controlados medios de comunicación, gentes que han dado un paso duro y difícil, tal y como está el patio político, pero entiendo que muy necesario. Estos gestos solo pueden contribuir a refrescar la democracia, a generar debate de ideas y ante todo a clamar por el derecho a la libertad. Emocionante se puede calificar el hecho de ver a personas como Arcadi Espada terminando sus brava oratoria con un VIVA ESPAÑA.
Superar los complejos políticamente impuestos, trascender al pensamiento partidario y buscar nuevos modos de dar voz a la sociedad, son tareas de obligado cumplimiento en nuestros días. Vivimos tiempos convulsos, muchas veces lo digo, y deben ser aprovechados por las gentes de bien, pues de lo contrario, de este río revuelto se aprovecharan los filibusteros de siempre. El paisaje político necesita regenerarse y nutrirse de sabia nueva, el paisanaje necesita alzar su voz, y desde los partidos se están frenando ya hace tiempo los intentos de muy validos militantes por refrescar las viejas estructuras: Si en tu organización no te dejan, abre un camino nuevo.
A pesar de los nubarrones que nos circundan veo que se abren opciones interesantes si aprovechamos la coyuntura, la sociedad está dando rienda suelta a su descontento y se organiza. Ataques a la unidad nacional como el de los estatutos están fomentando la aparición de numerosas plataformas pro defensa de orden constitucional, hay grupos regionales que surgen con el objetivo de denunciar la locura reformista de los nacionalistas, tal es el caso de ciudadanos de Cataluña, el Foro España en Asturias, La fundación para la defensa de la nación española o de vigueses por la libertad. Organizaciones que al estar integradas por ciudadanos de a pié, no se cortan en llamar a las cosas por su nombre, ya que entre el paisanaje lo políticamente correcto no es norma obligada, y así uno puede hablar de España, de patria, constitución o lo que le parezca sin miedo a las cargas de la oposición. La sociedad civil carece de los complejos oratorios del político de turno, las cosas son simplemente lo que son y no se precisan circunloquios ni vaguedades destinadas a marear la perdiz.
En lo económico, tras el terrible impacto del cierre de Forum filatélico y Afinsa, los empleados y ahorradores prefieren unirse en plataformas ad hoc, a confiar en las OCU o en los departamentos de consumo, organizaciones que no supieron en su momento denunciar o prever lo que se avecinaba, y que ahora pretenden sacar tajada del dolor de cientos de miles de familias.
Algo se mueve en la sociedad, producto del hastío por una clase política inoperante e interesada solo en sus asuntos particulares, una sociedad asustada de que nos tiren abajo lo poco que funciona de nuestras instituciones, ciudadanos en definitiva que buscamos nuestro hueco de participación y opinión permanente, más allá de conformarnos con votar una vez cada cuatro años.
Convendría poner un anuncio en prensa: -Se precisan cambios: ciudadanos solicitan buenos gestores y espacios de opinión, abstenerse políticos resabiados, duración máxima del contrato: cuatro años-.
Este Mes de mayo alumbra múltiples iniciativas de la sociedad civil que merece la pena destacar. El nueve de mayo se presentó en Madrid el partido de los Ciudadanos de Cataluña, con una emocionante mezcolanza de lo mejor de unos valientes librepensantes, que han realizado el honrado discurso de llamar al pan, pan y al vino, vino. Tratándose del foro madrileño no es difícil escuchar buenos discursos, pero viniendo de la mediatizada Cataluña, pues como que hasta emociona ver que quedan ciudadanos libres y mentes, que ven más allá de lo que muestran sus controlados medios de comunicación, gentes que han dado un paso duro y difícil, tal y como está el patio político, pero entiendo que muy necesario. Estos gestos solo pueden contribuir a refrescar la democracia, a generar debate de ideas y ante todo a clamar por el derecho a la libertad. Emocionante se puede calificar el hecho de ver a personas como Arcadi Espada terminando sus brava oratoria con un VIVA ESPAÑA.
Superar los complejos políticamente impuestos, trascender al pensamiento partidario y buscar nuevos modos de dar voz a la sociedad, son tareas de obligado cumplimiento en nuestros días. Vivimos tiempos convulsos, muchas veces lo digo, y deben ser aprovechados por las gentes de bien, pues de lo contrario, de este río revuelto se aprovecharan los filibusteros de siempre. El paisaje político necesita regenerarse y nutrirse de sabia nueva, el paisanaje necesita alzar su voz, y desde los partidos se están frenando ya hace tiempo los intentos de muy validos militantes por refrescar las viejas estructuras: Si en tu organización no te dejan, abre un camino nuevo.
A pesar de los nubarrones que nos circundan veo que se abren opciones interesantes si aprovechamos la coyuntura, la sociedad está dando rienda suelta a su descontento y se organiza. Ataques a la unidad nacional como el de los estatutos están fomentando la aparición de numerosas plataformas pro defensa de orden constitucional, hay grupos regionales que surgen con el objetivo de denunciar la locura reformista de los nacionalistas, tal es el caso de ciudadanos de Cataluña, el Foro España en Asturias, La fundación para la defensa de la nación española o de vigueses por la libertad. Organizaciones que al estar integradas por ciudadanos de a pié, no se cortan en llamar a las cosas por su nombre, ya que entre el paisanaje lo políticamente correcto no es norma obligada, y así uno puede hablar de España, de patria, constitución o lo que le parezca sin miedo a las cargas de la oposición. La sociedad civil carece de los complejos oratorios del político de turno, las cosas son simplemente lo que son y no se precisan circunloquios ni vaguedades destinadas a marear la perdiz.
En lo económico, tras el terrible impacto del cierre de Forum filatélico y Afinsa, los empleados y ahorradores prefieren unirse en plataformas ad hoc, a confiar en las OCU o en los departamentos de consumo, organizaciones que no supieron en su momento denunciar o prever lo que se avecinaba, y que ahora pretenden sacar tajada del dolor de cientos de miles de familias.
Algo se mueve en la sociedad, producto del hastío por una clase política inoperante e interesada solo en sus asuntos particulares, una sociedad asustada de que nos tiren abajo lo poco que funciona de nuestras instituciones, ciudadanos en definitiva que buscamos nuestro hueco de participación y opinión permanente, más allá de conformarnos con votar una vez cada cuatro años.
Convendría poner un anuncio en prensa: -Se precisan cambios: ciudadanos solicitan buenos gestores y espacios de opinión, abstenerse políticos resabiados, duración máxima del contrato: cuatro años-.

