domingo, 26 de marzo de 2006
La Nueva España y Sus Pequeños Vicios
COLABORACIONES: Por Jesús Sarmiento
Con esto del alto el fuego todos los medios se han puesto manos a la obra para darnos lo mejor. Información, análisis, documentación... En la edición digital de La Nueva España, mi periódico preferido, han puesto un especial titulado: "22-M: Tregua de ETA".
Al margen de la ya instaurada tradición de reducir el mes a su primera letra (11-S, 11-M, 7-J, 22-M...) y el uso incorrecto de la palabra Tregua, recordemos que ETA ha dicho un alto el fuego, lo que más me ha sorprendido y dolido es que en este especial de nuestro periódico sólo se incluye a las víctimas asturianas del terrorismo etarra.
Andamos algunos desde Foro Hispania luchando por la Unidad de España y acciones, inocentes, como esta lo único que hacen es separnos por omisión y descuido. ¿Dónde está la referencia a un sufrimiento y amenaza comunes? Es en lo común donde se hace España.
Sin embargo, no es sólo esta vez cuando La Nueva España se olvida de las cosas comunes que nos únen con el resto de españoles. Recuerdo que cuando los hombres y mujeres de la BRILAT, en Cabo Noval, se marcharon a Afganistán las menciones al origen asturiano de estos militares rayó el absurdo, pues tal parecía que éstos pertenecían a un inexistente Ejército Asturiano en vez de al Español. La Nueva España, al igual que muchos otros periódicos regionales, se dedican a buscar la relación de cualquier cosa con la tierra. Así, la noticia sobre la primera mujer que comandaba un buque en la Armada española, estuvo salpicada de los vínculos (no muy cercanos) que esta mujer mantenía con nuestra tierra.
La Nueva España sigue una línea que, aunque bonita y acorde con los tiempos, no repara en que Asturias es, y sin ella no es, España. Son constantes los regalos con motivos asturianos: que si un reloj, que si una pulsera del asturianismo, que si una vajilla, cubertería y demás cosas para que nos quede bien claro de dónde somos y en dónde vivimos. Hasta la Virgen de Covadonga ha sido regalada como símbolo de Asturias (que lo es), obviándose, quizás por desconocimiento o inocencia, que también es 'cuna de España'.
No podemos pretender una unidad nacional si no empezamos a corregir pequeños vicios o defectos que, más que un estatuto o ley, contribuyen a separarnos de nuestros compatriotas por el mero hecho de negarles la existencia.
Con esto del alto el fuego todos los medios se han puesto manos a la obra para darnos lo mejor. Información, análisis, documentación... En la edición digital de La Nueva España, mi periódico preferido, han puesto un especial titulado: "22-M: Tregua de ETA".
Al margen de la ya instaurada tradición de reducir el mes a su primera letra (11-S, 11-M, 7-J, 22-M...) y el uso incorrecto de la palabra Tregua, recordemos que ETA ha dicho un alto el fuego, lo que más me ha sorprendido y dolido es que en este especial de nuestro periódico sólo se incluye a las víctimas asturianas del terrorismo etarra.
Andamos algunos desde Foro Hispania luchando por la Unidad de España y acciones, inocentes, como esta lo único que hacen es separnos por omisión y descuido. ¿Dónde está la referencia a un sufrimiento y amenaza comunes? Es en lo común donde se hace España.
Sin embargo, no es sólo esta vez cuando La Nueva España se olvida de las cosas comunes que nos únen con el resto de españoles. Recuerdo que cuando los hombres y mujeres de la BRILAT, en Cabo Noval, se marcharon a Afganistán las menciones al origen asturiano de estos militares rayó el absurdo, pues tal parecía que éstos pertenecían a un inexistente Ejército Asturiano en vez de al Español. La Nueva España, al igual que muchos otros periódicos regionales, se dedican a buscar la relación de cualquier cosa con la tierra. Así, la noticia sobre la primera mujer que comandaba un buque en la Armada española, estuvo salpicada de los vínculos (no muy cercanos) que esta mujer mantenía con nuestra tierra.
La Nueva España sigue una línea que, aunque bonita y acorde con los tiempos, no repara en que Asturias es, y sin ella no es, España. Son constantes los regalos con motivos asturianos: que si un reloj, que si una pulsera del asturianismo, que si una vajilla, cubertería y demás cosas para que nos quede bien claro de dónde somos y en dónde vivimos. Hasta la Virgen de Covadonga ha sido regalada como símbolo de Asturias (que lo es), obviándose, quizás por desconocimiento o inocencia, que también es 'cuna de España'.
No podemos pretender una unidad nacional si no empezamos a corregir pequeños vicios o defectos que, más que un estatuto o ley, contribuyen a separarnos de nuestros compatriotas por el mero hecho de negarles la existencia.

