sábado, 18 de marzo de 2006
Políticamente incorrecto
Por J. Manuel Areces
Vivimos tiempos en los que todo aquello, que no sea designado por el régimen como políticamente correcto, sufre el inmediato y contundente anatema por parte de los nuevos inquisidores; los señores y señoras, o mujeros y mujeras líderes del estado progre. No pretendo aseverar que esto sea moda de los últimos dos años de gobierno, pues entiendo que esta doctrina proviene de los primeros años de la democracia constitucional, pero, sí me atrevo a asegurar, que en el bienio Zapatero la cosas van a mas, y a marchas forzadas.
Reflexionando seriamente sobre estas cuestiones, me veo incapaz en lograr penetrar en la mente de estos portentos y portentas, esto puede deberse a mi absoluta incorrección política, lo cual no me homologa, o adecua, para poder estar en la línea de su ortodoxia de pensamiento o pensamienta.
Todo esto me produce gran desazón pues; ¿quién no desea sentirse amado por el grupo y loado por sus líderes?, un hombre de sus tiempos, o acaso; ¿gozaría cualquier ser humano o humana con el rechazo de la mayoría y de sus socios?, ¿puede realmente usted andar por la calle, en plan individualista íbero, sin el permiso de sus gobernantes o gobernantas?. Definitivamente no, por que es políticamente incorrecto.
De ahí que mi actual desazón o desazona, me incomode grandemente, pues cada pensamiento que me asalta, o cada palabra que me viene a la cabeza, me hacen darme cuenta de mi triste educación. Mea culpa, pues nací y me eduqué en el postfranquismo, y culpa sin duda de mi madre, que era de la sección femenina, o sea miembra o miembro del aparato represor de la mujer o mujera en el franquismo, y por tanto causa evidente de mi indudable incorrección política.
Sin ir más lejos andando ayer por la calle vi un enanito, y así le describí, cuando debería haber dicho persona bajita. Al tiempo me tropecé con una amigo que es mariquita de toda la vida, y sentí un rubor terrible por no llamarle gay. Mi amigo me habló del caso de otra amiga, a la que su marido la pegaba, a lo que pensé que era un cabrón, cuando debiera haber dicho maltratador de género. ¿No es acaso desazonador?. Así de este modo todos los días me doy cuenta de mis incorrecciones. Y lo peor de mi educación es que resulta tan equívoca, que cuestiones que daba por sentadas, me obligan a releer la historia, para al menos poder salir por la calle y hablar de algo con la gente (perdón, socializar). Menudo rubor me asaltó, cuando toda una ministro o ministra de cultura como Carmen Calvo Poyato, nos hizo saber a todos los españoles y españolas, que Cervantes fue el primero en practicar la "alianza de civilizaciones" en el norte de África. Y yo que pensaba que lo que hacía era dar de cañonazos a los moros (perdón musulmanes).Como no voy a ruborizarme con mi incultura, pues si ella es ministra del ramo, y además habiendo sido cocinera antes que fraila, más debe saber de estas cuestiones que yo, que solo soy un vendedor. Hay que dar gracias diariamente a los progres, por traer a España tanta modernidad y sacarnos de nuestro anquilosamiento filorural decimonónico.
Debo regresar a la escuela, (perdón; centro de educación infantil), pues mi desasosiego puede llegar a ser estresante y hasta un sin vivir. Preciso de una remodelación intelectual urgente, que contribuya a reparar los efectos causados por la represión franquista en mi educación. No puede pasar ni un día más. A partir de hoy llamaré compañera a mi novia, a los rojos; luchadores por la democracia, a papá y mamá; cónyuge A y cónyuge B. Por cierto que a mi abuela no se como llamarla, porque aún Caldera no me ha dado la definición, pero bueno como está sorda (uy perdón, con deficiencias auditivas), bueno como que no se va a enterar.
Cuando hable de la guerra civil, diré; como asevera el profesor Cebrián, que la ganaron los ricos a los pobres (pues si que había ricos en España), pero bueno el sabrá que para eso tiene carné de progre, escribe en el País y vive en la Moraleja. Cuando piense que una materia es un coñazo, diré vajinazo. De fumar dejaré porque está mal visto. Y a partir de ahora en toda reunión social no volveré a decir piropos a las mujeres o mujeras; porque puede considerarse acoso. Espero tener tiempo aún para rectificar, pues no me asalta otro deseo para vivir, que el de ser feliz, y tener el apoyo y el consenso a todos mis actos por parte del estado y la sociedad en su conjunto.
Vivimos tiempos en los que todo aquello, que no sea designado por el régimen como políticamente correcto, sufre el inmediato y contundente anatema por parte de los nuevos inquisidores; los señores y señoras, o mujeros y mujeras líderes del estado progre. No pretendo aseverar que esto sea moda de los últimos dos años de gobierno, pues entiendo que esta doctrina proviene de los primeros años de la democracia constitucional, pero, sí me atrevo a asegurar, que en el bienio Zapatero la cosas van a mas, y a marchas forzadas.
Reflexionando seriamente sobre estas cuestiones, me veo incapaz en lograr penetrar en la mente de estos portentos y portentas, esto puede deberse a mi absoluta incorrección política, lo cual no me homologa, o adecua, para poder estar en la línea de su ortodoxia de pensamiento o pensamienta.
Todo esto me produce gran desazón pues; ¿quién no desea sentirse amado por el grupo y loado por sus líderes?, un hombre de sus tiempos, o acaso; ¿gozaría cualquier ser humano o humana con el rechazo de la mayoría y de sus socios?, ¿puede realmente usted andar por la calle, en plan individualista íbero, sin el permiso de sus gobernantes o gobernantas?. Definitivamente no, por que es políticamente incorrecto.
De ahí que mi actual desazón o desazona, me incomode grandemente, pues cada pensamiento que me asalta, o cada palabra que me viene a la cabeza, me hacen darme cuenta de mi triste educación. Mea culpa, pues nací y me eduqué en el postfranquismo, y culpa sin duda de mi madre, que era de la sección femenina, o sea miembra o miembro del aparato represor de la mujer o mujera en el franquismo, y por tanto causa evidente de mi indudable incorrección política.
Sin ir más lejos andando ayer por la calle vi un enanito, y así le describí, cuando debería haber dicho persona bajita. Al tiempo me tropecé con una amigo que es mariquita de toda la vida, y sentí un rubor terrible por no llamarle gay. Mi amigo me habló del caso de otra amiga, a la que su marido la pegaba, a lo que pensé que era un cabrón, cuando debiera haber dicho maltratador de género. ¿No es acaso desazonador?. Así de este modo todos los días me doy cuenta de mis incorrecciones. Y lo peor de mi educación es que resulta tan equívoca, que cuestiones que daba por sentadas, me obligan a releer la historia, para al menos poder salir por la calle y hablar de algo con la gente (perdón, socializar). Menudo rubor me asaltó, cuando toda una ministro o ministra de cultura como Carmen Calvo Poyato, nos hizo saber a todos los españoles y españolas, que Cervantes fue el primero en practicar la "alianza de civilizaciones" en el norte de África. Y yo que pensaba que lo que hacía era dar de cañonazos a los moros (perdón musulmanes).Como no voy a ruborizarme con mi incultura, pues si ella es ministra del ramo, y además habiendo sido cocinera antes que fraila, más debe saber de estas cuestiones que yo, que solo soy un vendedor. Hay que dar gracias diariamente a los progres, por traer a España tanta modernidad y sacarnos de nuestro anquilosamiento filorural decimonónico.
Debo regresar a la escuela, (perdón; centro de educación infantil), pues mi desasosiego puede llegar a ser estresante y hasta un sin vivir. Preciso de una remodelación intelectual urgente, que contribuya a reparar los efectos causados por la represión franquista en mi educación. No puede pasar ni un día más. A partir de hoy llamaré compañera a mi novia, a los rojos; luchadores por la democracia, a papá y mamá; cónyuge A y cónyuge B. Por cierto que a mi abuela no se como llamarla, porque aún Caldera no me ha dado la definición, pero bueno como está sorda (uy perdón, con deficiencias auditivas), bueno como que no se va a enterar.
Cuando hable de la guerra civil, diré; como asevera el profesor Cebrián, que la ganaron los ricos a los pobres (pues si que había ricos en España), pero bueno el sabrá que para eso tiene carné de progre, escribe en el País y vive en la Moraleja. Cuando piense que una materia es un coñazo, diré vajinazo. De fumar dejaré porque está mal visto. Y a partir de ahora en toda reunión social no volveré a decir piropos a las mujeres o mujeras; porque puede considerarse acoso. Espero tener tiempo aún para rectificar, pues no me asalta otro deseo para vivir, que el de ser feliz, y tener el apoyo y el consenso a todos mis actos por parte del estado y la sociedad en su conjunto.

