sábado, 18 de marzo de 2006
Depuración de Rosa Díez, un paso más a favor de ETA
Por J. Manuel Areces
El imparable proceso de “pacificación” liderado por el gobierno de algunos socialistas continúa cobrándose cabezas. En esta ocasión la victima ha sido la eurodiputada socialista Rosa Díez, que ha sido relevada de su puesto de la comisión de libertades civiles, justicia y asuntos de interior del parlamento europeo. Este relevo se produce en un momento delicado y de malas maneras. La destitución se ha producido dentro del clásico estilo PSOE de los últimos tiempos: El comisario político Pepiño Blanco, se traslada a Bruselas, aprovechando la baja por enfermedad de la eurodiputada, y ordena en cuestión de horas su depuración, sin permitir que la propia interesada pueda reaccionar.
En una escueta carta remitida a la eurodiputada por Enrique Barón, actual presidente de la Delegación Socialista en el Parlamento Europeo, la dirección del PSOE en Bruselas le comunica que «ha sido sustituida en Libertades por el diputado asturiano Antonio Masip Hidalgo» y le anuncia su paso a la de Asuntos Jurídicos. También le informa de que de esa decisión se ha dado cuenta al Grupo Socialista en Madrid y a la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE.
A nadie se le ocultan los motivos reales de esta depuración, ni el contexto. Rosa Díez siempre ha destacado por su firme coherencia política, por su honradez, por su enfrentamiento sin tregua al terrorismo vasco, y a los nacionalismos. No debemos olvidar las heridas que levantó en Moncloa su ultima carta publica en El Mundo y dirigida al presidente del gobierno, advirtiendo sobre los riesgos que se estaban tomando con la ruptura del pacto por las libertades y contra el terrorismo, y denunciando la actitud de la ejecutiva del partido socialista vasco en su política de acercamiento a Batasuna y ETA. Tampoco se le perdono nunca su buena relación y solidaridad con los dirigentes del PP vasco. Ese día Rosa Díez cavó conscientemente su tumba política, y en Moncloa se lanzó la orden de ejecución.
Esta depuración debemos verla en el contexto del nerviosismo del gobierno por obtener la tregua con ETA, y por los métodos deducimos que a costa de lo que sea y quien sea. Primero fue el pacto antiterrorista, luego la presión contra las victimas, más tarde la depuración de Fungairiño, hoy es Rosa Díez, pero; ¿y mañana?. No cabe duda que el gobierno ha apostado todas sus cartas, su credibilidad y hasta la honradez que pudiera quedarle en este proceso. Proceso en el que las victimas no caen ya por los daños de las bombas, o el tiro en la nuca; sino por el ataque selectivo de determinados medios informativos, la depuración política, la falsedad, el acoso moral o profesional y todo tipo de tácticas propias de la guerra sucia y el estalinismo.
Tenemos un gobierno que miente, anula, manipula y esta dispuesto a cualquier bajeza moral con tal de lograr sus fines políticos y electorales. Este gobierno ha pasado la ultima línea que marcaba la diferencia entre la legitimidad moral, el respeto y defensa de los ciudadanos y la leyes, con la dictadura del partido sobre las bases de la democracia. Personalmente no necesito mas muestras para entrever el futuro que nos espera. Un gobierno que es capaz de cambiar las decisiones tomadas en consejo de ministros, que permite el acceso a las instituciones de partidos que hacen apología del terrorismo, que suprime a funcionarios públicos por cumplir con la ley, que trama modificaciones de la constitución sin consenso popular, que rompe los pactos con el principal partido de la oposición y que manipula la verdad si sonrojo, y que finalmente es capaz de sacrificar a sus propios militantes, no merece gobernar a este país. Es fácil creer que Zapatero logrará su tregua, porque está dispuesto a pagar por ella cualquier precio. Creo realmente que es cierto; que el gobierno no está negociando, no lo necesita; solo tiene que pagar lo que le pidan los etarras.
El imparable proceso de “pacificación” liderado por el gobierno de algunos socialistas continúa cobrándose cabezas. En esta ocasión la victima ha sido la eurodiputada socialista Rosa Díez, que ha sido relevada de su puesto de la comisión de libertades civiles, justicia y asuntos de interior del parlamento europeo. Este relevo se produce en un momento delicado y de malas maneras. La destitución se ha producido dentro del clásico estilo PSOE de los últimos tiempos: El comisario político Pepiño Blanco, se traslada a Bruselas, aprovechando la baja por enfermedad de la eurodiputada, y ordena en cuestión de horas su depuración, sin permitir que la propia interesada pueda reaccionar.
En una escueta carta remitida a la eurodiputada por Enrique Barón, actual presidente de la Delegación Socialista en el Parlamento Europeo, la dirección del PSOE en Bruselas le comunica que «ha sido sustituida en Libertades por el diputado asturiano Antonio Masip Hidalgo» y le anuncia su paso a la de Asuntos Jurídicos. También le informa de que de esa decisión se ha dado cuenta al Grupo Socialista en Madrid y a la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE.
A nadie se le ocultan los motivos reales de esta depuración, ni el contexto. Rosa Díez siempre ha destacado por su firme coherencia política, por su honradez, por su enfrentamiento sin tregua al terrorismo vasco, y a los nacionalismos. No debemos olvidar las heridas que levantó en Moncloa su ultima carta publica en El Mundo y dirigida al presidente del gobierno, advirtiendo sobre los riesgos que se estaban tomando con la ruptura del pacto por las libertades y contra el terrorismo, y denunciando la actitud de la ejecutiva del partido socialista vasco en su política de acercamiento a Batasuna y ETA. Tampoco se le perdono nunca su buena relación y solidaridad con los dirigentes del PP vasco. Ese día Rosa Díez cavó conscientemente su tumba política, y en Moncloa se lanzó la orden de ejecución.
Esta depuración debemos verla en el contexto del nerviosismo del gobierno por obtener la tregua con ETA, y por los métodos deducimos que a costa de lo que sea y quien sea. Primero fue el pacto antiterrorista, luego la presión contra las victimas, más tarde la depuración de Fungairiño, hoy es Rosa Díez, pero; ¿y mañana?. No cabe duda que el gobierno ha apostado todas sus cartas, su credibilidad y hasta la honradez que pudiera quedarle en este proceso. Proceso en el que las victimas no caen ya por los daños de las bombas, o el tiro en la nuca; sino por el ataque selectivo de determinados medios informativos, la depuración política, la falsedad, el acoso moral o profesional y todo tipo de tácticas propias de la guerra sucia y el estalinismo.
Tenemos un gobierno que miente, anula, manipula y esta dispuesto a cualquier bajeza moral con tal de lograr sus fines políticos y electorales. Este gobierno ha pasado la ultima línea que marcaba la diferencia entre la legitimidad moral, el respeto y defensa de los ciudadanos y la leyes, con la dictadura del partido sobre las bases de la democracia. Personalmente no necesito mas muestras para entrever el futuro que nos espera. Un gobierno que es capaz de cambiar las decisiones tomadas en consejo de ministros, que permite el acceso a las instituciones de partidos que hacen apología del terrorismo, que suprime a funcionarios públicos por cumplir con la ley, que trama modificaciones de la constitución sin consenso popular, que rompe los pactos con el principal partido de la oposición y que manipula la verdad si sonrojo, y que finalmente es capaz de sacrificar a sus propios militantes, no merece gobernar a este país. Es fácil creer que Zapatero logrará su tregua, porque está dispuesto a pagar por ella cualquier precio. Creo realmente que es cierto; que el gobierno no está negociando, no lo necesita; solo tiene que pagar lo que le pidan los etarras.

