domingo, 05 de febrero de 2006
Carta a un funcionario ejemplar
Señor Fungairiño:
Gracias por su titánico esfuerzo, gracias por su valor, por su buen hacer.
Gracias porque ha colaborado en hacer una España más justa y más libre.
Gracias por exponer su seguridad personal, por renunciar a una vida fácil, en pro del imperio de la ley.
Gracias por sus noches de insomnio, por los miles de horas de estudio, por la firmeza ante el terror.
Gracias por creer en la libertad de los españoles, por defender nuestros derechos, gracias por dar la cara en nuestro nombre.
Nadie puede tener una vida más española que usted: sacrificio personal por la comunidad y como pago; el castigo y la purga. Vaya sainete, que fín más glorioso, pero no se desanime, porque esto no es el fin, ni está solo.
La traidora acción del versallesco Pumpido a las órdenes de un gobierno infame, no ha sido secreta ni oscura, mas que en sus intenciones, pero luz y taquígrafos le asisten en su caída. Seguro que usted se las ha visto peores, y ¿qué vale el desprecio de los mediocres, frente al reconocimiento popular?. Su caída es su triunfo. La vil acción de unos politiquillos de segunda, que no creen en este estado de derecho, ni en las leyes que lo amparan, se volverá contra ellos, téngalo usted por seguro.
Gracias de parte de este humilde ciudadano, gracias por ser un funcionario ejemplar, siempre al servicio de España y de la ley.

