domingo, 29 de enero de 2006
España en la encrucijada
Por J. Manuel Areces
En algunas ocasiones, a todos nos ha tocado vivir inmersos en una espiral de sucesos crítica para nuestra vida. Se trata de periodos de tiempo en los que es tal la acumulación de vivencias, desatinos y aconteceres, que apenas si podemos tirar adelante e ir resolviendo nuestros problemas conforme aparecen, son épocas en las que dificilmente resulta posible distanciarse y analizar nuestra situación en su conjunto, nos vemos tan inmersos en el problema que perdemos la perspectiva, estámos afectados psicológicamente y es difícil mantener el rumbo.
Las naciones son como las personas, pues son la suma de una colectividad, no simplemente unos territorios y unas referencias históricas y culturales, la nación es su historia, si, pero más peso tiene el día a día de sus gentes que conforma su devenir en el tiempo.
La vorágine a la que se ha visto sometida España en esta ultima legislatura, nos ha sometido a vivir en el día a día de los sucedidos que acontecen en los patios nacional e internacional. Es tal el cúmulo de sucesos que bien parece que nos hayamos en un torrente cuyo destino es desconocido.
Hasta hace apenas un año creía firmemente que el gobierno Zapatero sabía lo que hacía, que tenían un propósito y luché firmemente contra su ideario por considerarlo nefasto de raíz para nuestros intereses colectivos. Hoy descubro que estaba equivocado, pues este gobierno no sabe a donde va, no tiene una hoja de ruta, viven al día. Cierto es que en su programa electoral había propuestas de calado típicas de socialismo español, como la ley de matrimonios homosexuales o la aún más polémica LOE, ¿qué filomarxista puede prescindir de retocar la educación a su antojo para formar futuros votantes?. Pero también es muy cierto que el resto de acciones políticas de este gobierno están marcadas únicamente por la satisfacción de los grupúsculos que les apoyan y que diariamente reclaman para sí alguna prebenda. De ahí los desatinos del estatuto catalán, las concesiones a los terroristas, los pagos de peajes a la UGT, y demás preces que se han ido comiendo el presupuesto.
Todas estas acciones no cuadran exactamente con lo que conocemos del PSOE en su totalidad, y cabe preguntarse; ¿Es Zapatero un malabarista que hace lo que sea preciso por mantenerse en el poder a toda costa, o se trata de un idealista equivocado que realmente se cree lo que dice y hace?, porque, reconozcamos que el personaje despista, y mucho.
Creo que nunca nos hemos encontrado con un personaje tan difícil de analizar, pero lo que si me preocupa es España, y creo que es momento de detenerse y analizar la situación, y sobre todo de decidir a donde queremos llegar. Podemos seguir la máxima de monseñor Escribá, y si nos ceñimos estrictamente a los hechos, para analizar al hombre que nos gobierna; comienzo a pensar que se trata de tipo que ha llegado al poder a golpe de una suerte increíble.
Zapatero hasta llegar ha la secretaría general del PSOE, no ha sido nada más que un gris diputado de provincias. No ha trabajado en ningún equipo de gobierno, toda su vida la dedicó al politiqueo de provincias, en León, que puedo asegurar que no es precisamente el foro de Roma. Laboralmente tampoco destacó nunca en su quehacer. Zapatero es el típico hombre de partido, cuya buena suerte le ha permitido escalar hasta el más alto puesto en una carrera facilona.
A los que nos ha tocado bregar duramente y sabemos que solo el esfuerzo permite llegar a obtener el triunfo, a los que cada día nos toca sudar sangre, y hemos aprendido tanto a perder como a ganar; este tipo de personajes nos dan dentera. Y no es envidia, es experiencia, en su caso; la falta de experiencia.
Creo que todo lo que nos esta sucediendo puede entenderse si cambiamos el prisma, si observamos la política en primera división nacional, como si fuéramos un politiquillo de León que ni tan siquiera ha sido Alcalde de un pueblo. De la noche a la mañana pasamos del local del partido a las cortes, al día siguiente al frente del aparato de Ferraz y más tarde a la presidencia del gobierno: Un tipo así, solo puede creer en su suerte y pensar que es invencible, la sal de la tierra y el ungido de los dioses. Si de repente nos vemos rodeados de aduladores, de protocolo y demás farándula, pues perdemos el norte, de echo perdemos la brújula. Y ese es el caso de Zapatero, un hombre fuera de la realidad que juega a la política.
De ahí que es probable que su discurso de Bambi pueda hasta ser sincero, se lo cree, vive fuera del mundo real. Nunca pensamos en un escenario semejante, el de un cualquiera que llega al poder. Por eso los de la oposición no dan una a derechas, porque están en una dimensión distinta.
Desgraciadamente se me ocurren dos finales para esta historia; uno es que más grande será su caída, y dos, y muy probable; que el pueblo se crea sus patrañas y que poco a poco se perfile un dictadorzuelo. Puede parecer fuerte lo que digo, pero si mi tesis anterior es acertada, coligo que los que le sostienen en el poder, las minorías nacionalistas, no podrán encontrar mejor chollo para sus fines, ellos nunca desearon estar en la Moncloa y mojarse, es mejor estar tras el telón y mover los hilos de la marioneta. Las encuestas nos informan de un crecimiento en la perspectiva de voto de estos partidos, la ley electoral permite y fomenta su representación, nunca se dio mejor escenario para lograr su paraíso federal. Un gobierno sometido, un presidente que vive en un mundo imaginario y el poder real en su manos. Por tanto mantendrán a Zapatero en el poder per secula in seculorum.
Albert Camus dijo que La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios, sino sobre las faltas de los demócratas. Y nuestras faltas, añado, las ha señalado el consejo de estado en su informe; O ponemos un tope a las cesiones del estado, y cambiamos la ley electoral o esto no va se va a poder tomar más que con pinzas.
España está en una encrucijada, los avatares del destino nos han llevado a esta posición, y aquí nos jugamos mucho, tanto como el modelo de estado, lo que se traduce en el bien común de más de cuarenta millones de personas, o sea; garbanzos. E insisto, no nos engañemos, el poder no está en manos de Zapatero, sino en las de sus socios. Debemos de preguntarnos, ¿Quo vadis Hispania?, y anticipar soluciones para un futuro que ya está aquí. Es el momento de traer reformas, de centrar las cosas, de mirar con perspectiva. Debemos reflexionar sobre la ley electoral, la constitución, la importancia de los partidos monolíticos (sin listas abiertas), y la necesaria representatividad de la sociedad civil en la gobernación de algunas instituciones, del papel de los sindicatos y otros lobbys.
En definitiva estoy hablando de libertad o de tiranía, y de paz social o de su ausencia. Hoy debemos hablar de futuro para los españoles y no de coyunturas. Pues los sucesos del día actúan como cortina de humo y desvían nuestra atención de lo que realmente importa.
En algunas ocasiones, a todos nos ha tocado vivir inmersos en una espiral de sucesos crítica para nuestra vida. Se trata de periodos de tiempo en los que es tal la acumulación de vivencias, desatinos y aconteceres, que apenas si podemos tirar adelante e ir resolviendo nuestros problemas conforme aparecen, son épocas en las que dificilmente resulta posible distanciarse y analizar nuestra situación en su conjunto, nos vemos tan inmersos en el problema que perdemos la perspectiva, estámos afectados psicológicamente y es difícil mantener el rumbo.
Las naciones son como las personas, pues son la suma de una colectividad, no simplemente unos territorios y unas referencias históricas y culturales, la nación es su historia, si, pero más peso tiene el día a día de sus gentes que conforma su devenir en el tiempo.
La vorágine a la que se ha visto sometida España en esta ultima legislatura, nos ha sometido a vivir en el día a día de los sucedidos que acontecen en los patios nacional e internacional. Es tal el cúmulo de sucesos que bien parece que nos hayamos en un torrente cuyo destino es desconocido.
Hasta hace apenas un año creía firmemente que el gobierno Zapatero sabía lo que hacía, que tenían un propósito y luché firmemente contra su ideario por considerarlo nefasto de raíz para nuestros intereses colectivos. Hoy descubro que estaba equivocado, pues este gobierno no sabe a donde va, no tiene una hoja de ruta, viven al día. Cierto es que en su programa electoral había propuestas de calado típicas de socialismo español, como la ley de matrimonios homosexuales o la aún más polémica LOE, ¿qué filomarxista puede prescindir de retocar la educación a su antojo para formar futuros votantes?. Pero también es muy cierto que el resto de acciones políticas de este gobierno están marcadas únicamente por la satisfacción de los grupúsculos que les apoyan y que diariamente reclaman para sí alguna prebenda. De ahí los desatinos del estatuto catalán, las concesiones a los terroristas, los pagos de peajes a la UGT, y demás preces que se han ido comiendo el presupuesto.
Todas estas acciones no cuadran exactamente con lo que conocemos del PSOE en su totalidad, y cabe preguntarse; ¿Es Zapatero un malabarista que hace lo que sea preciso por mantenerse en el poder a toda costa, o se trata de un idealista equivocado que realmente se cree lo que dice y hace?, porque, reconozcamos que el personaje despista, y mucho.
Creo que nunca nos hemos encontrado con un personaje tan difícil de analizar, pero lo que si me preocupa es España, y creo que es momento de detenerse y analizar la situación, y sobre todo de decidir a donde queremos llegar. Podemos seguir la máxima de monseñor Escribá, y si nos ceñimos estrictamente a los hechos, para analizar al hombre que nos gobierna; comienzo a pensar que se trata de tipo que ha llegado al poder a golpe de una suerte increíble.
Zapatero hasta llegar ha la secretaría general del PSOE, no ha sido nada más que un gris diputado de provincias. No ha trabajado en ningún equipo de gobierno, toda su vida la dedicó al politiqueo de provincias, en León, que puedo asegurar que no es precisamente el foro de Roma. Laboralmente tampoco destacó nunca en su quehacer. Zapatero es el típico hombre de partido, cuya buena suerte le ha permitido escalar hasta el más alto puesto en una carrera facilona.
A los que nos ha tocado bregar duramente y sabemos que solo el esfuerzo permite llegar a obtener el triunfo, a los que cada día nos toca sudar sangre, y hemos aprendido tanto a perder como a ganar; este tipo de personajes nos dan dentera. Y no es envidia, es experiencia, en su caso; la falta de experiencia.
Creo que todo lo que nos esta sucediendo puede entenderse si cambiamos el prisma, si observamos la política en primera división nacional, como si fuéramos un politiquillo de León que ni tan siquiera ha sido Alcalde de un pueblo. De la noche a la mañana pasamos del local del partido a las cortes, al día siguiente al frente del aparato de Ferraz y más tarde a la presidencia del gobierno: Un tipo así, solo puede creer en su suerte y pensar que es invencible, la sal de la tierra y el ungido de los dioses. Si de repente nos vemos rodeados de aduladores, de protocolo y demás farándula, pues perdemos el norte, de echo perdemos la brújula. Y ese es el caso de Zapatero, un hombre fuera de la realidad que juega a la política.
De ahí que es probable que su discurso de Bambi pueda hasta ser sincero, se lo cree, vive fuera del mundo real. Nunca pensamos en un escenario semejante, el de un cualquiera que llega al poder. Por eso los de la oposición no dan una a derechas, porque están en una dimensión distinta.
Desgraciadamente se me ocurren dos finales para esta historia; uno es que más grande será su caída, y dos, y muy probable; que el pueblo se crea sus patrañas y que poco a poco se perfile un dictadorzuelo. Puede parecer fuerte lo que digo, pero si mi tesis anterior es acertada, coligo que los que le sostienen en el poder, las minorías nacionalistas, no podrán encontrar mejor chollo para sus fines, ellos nunca desearon estar en la Moncloa y mojarse, es mejor estar tras el telón y mover los hilos de la marioneta. Las encuestas nos informan de un crecimiento en la perspectiva de voto de estos partidos, la ley electoral permite y fomenta su representación, nunca se dio mejor escenario para lograr su paraíso federal. Un gobierno sometido, un presidente que vive en un mundo imaginario y el poder real en su manos. Por tanto mantendrán a Zapatero en el poder per secula in seculorum.
Albert Camus dijo que La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios, sino sobre las faltas de los demócratas. Y nuestras faltas, añado, las ha señalado el consejo de estado en su informe; O ponemos un tope a las cesiones del estado, y cambiamos la ley electoral o esto no va se va a poder tomar más que con pinzas.
España está en una encrucijada, los avatares del destino nos han llevado a esta posición, y aquí nos jugamos mucho, tanto como el modelo de estado, lo que se traduce en el bien común de más de cuarenta millones de personas, o sea; garbanzos. E insisto, no nos engañemos, el poder no está en manos de Zapatero, sino en las de sus socios. Debemos de preguntarnos, ¿Quo vadis Hispania?, y anticipar soluciones para un futuro que ya está aquí. Es el momento de traer reformas, de centrar las cosas, de mirar con perspectiva. Debemos reflexionar sobre la ley electoral, la constitución, la importancia de los partidos monolíticos (sin listas abiertas), y la necesaria representatividad de la sociedad civil en la gobernación de algunas instituciones, del papel de los sindicatos y otros lobbys.
En definitiva estoy hablando de libertad o de tiranía, y de paz social o de su ausencia. Hoy debemos hablar de futuro para los españoles y no de coyunturas. Pues los sucesos del día actúan como cortina de humo y desvían nuestra atención de lo que realmente importa.

