martes, 10 de enero de 2006

¿Golpistas o cortinas de humo?

Por J. Manuel Areces

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De todos es sabido que encontrar un político valiente en España es tan difícil como lograr que te toque la primitiva. Llevamos días asistiendo al espectáculo bochornoso, en tertulias e informativos, consistente en ver como se lincha públicamente a un teniente general por unas declaraciones más o menos desafortunadas. Resulta escandaloso, que un hombre de honor, que no vive de la mentira permanente, que dedica su vida al servicio de los demás sea puesto en solfa por una panda de descerebrados. Es tal la perdida de valores en nuestra sociedad y la ausencia de la realidad que vamos a terminar llamando blanco al negro y viceversa. Dos precisiones: no hay ruido de sables en nuestros cuarteles, ni intentos de golpe de estado, que no cunda el pánico, solo son los del gobierno manipulando la situación.

Puede que este militar se haya saltado alguna norma al mostrar el sentir general, no ya de los militares, sino de una gran mayoría de la población, véanse las encuestas, sobre la cuestión del estatuto catalán, pero lo que es cierto, la verdad, es que este señor no ha realizado ninguna asonada. Las asonadas proceden de los grupos independentistas con la complicidad de este gobierno pusilánime. Es ETA la que pone bombas y coacciona a empresarios, es ERC quien atenta contra la idea de España y quiere romper con el consenso nacional, es el BNG el que quiere poner al estado de rodillas y son los de Batasuna quienes diariamente desafían a la ley sin que ningún juez, ni fiscal, ni policía se entrometan en sus fechorías. El mundo está al revés o es que todos nos hemos vuelto locos.

No nos engañemos esto es una cortina de humo para ocultar los enjuagues de ultima hora que, ya sin resuello, realizan los socialistas para apañar el estatuto catalán. Nos quieren meter en un estado federal de tapadillo, y con la opinión general en contra. Si contemplamos las palabras del General Mena en el contexto del nerviosismo y estrés de los miembros del gobierno, y añadimos el hecho de que los desaprensivos de IU, PNV, CIU, y ERC mediatizan estas declaraciones para exacerbar su victimismo y apretar las tuercas en la negociación; tendremos la realidad de la situación más clara.

Un teniente general ha hablado de más, pero, ¿qué me dicen de los generales Sanz y Sierra cuando se manifestaron en similares términos hace pocas fechas?, ¿a ellos no los arrestan?. El ministro Bono en su habitual campaña de autobombo ha actuado injuriosamente contra uno de sus subordinados, ha instrumentalizado la cuestión y ha lanzado a un buen militar ante los perros, ese es el honor del ministro, este ministro que no hace más que hablar de patria, parece que a sus ojos solo son buenos los soldados hasta el grado de cabo chusquero. Cuando veo como personajes como Bono o Zapatero hablan de honor y patria siento repugnancia, pero más, cuando a la vista de todos, actúan en connivencia con amigos de asesinos y enemigos de España, y especialmente cuando rinden pleitesía a “amigos” de España y la democracia como el rey de Marruecos.

Hora es ya que nuestros políticos recuperen la mesura, el sentido de la realidad y comiencen a resolver los auténticos problemas de los españoles, hora es también de que dejen de escandalizarnos con sus absurdos montajes. Nuestro gobierno ha lanzado un mensaje; cualquier ciudadano está en la picota si dice simplemente la verdad, porque vivimos en el país de la infamia. Los periodistas están a punto de no poder destapar ningún escándalo en cuanto empiece a funcionar el CACE, a mi modo de ver, estos señores que están en el gobierno gracias a un atentado terrorista nos llevan a una dictadura bananera.

O algún socialista honrado y coherente reemplaza a este pusilánime que nos gobierna, o el próximo gobierno deberá dedicar cuatro años a deshacer entuertos. Tal es el nivel de degradación al que estamos llegando. Señoras y señores; esto ya no merece chanzas, ni chirigotas, un buen español está pasando días amargos por el espectáculo promocional de unos pelagatos. Toda esta situación me recuerda al cuento de aquel rey que iba desnudo en su caballo, pensando que llevaba un traje de hilo mágico, y nadie, salvo un niño, se atrevió a decirle la verdad.

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